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Lesiones en el Yoga

El yoga es una disciplina que ofrece muchos beneficios a la salud. La mayoría de sus ejercicios favorecen el acondicionamiento físico, reduce la presión arterial, mejora el estrés, la fuerza y la flexibilidad. Al ser una actividad con baja carga de intensidad supone menos riesgos que otros deportes, pero desafortunadamente puede causar lesiones.

La mayoría de ellas son producidas por realizar posiciones con una técnica inadecuada. Por eso es importante que los yoguis sean conscientes de las principales lesiones a las que están propensos. A continuación, conocerás más sobre las lesiones en el yoga y cómo prevenirlas y tratarlas.

¿Cuáles son los tipos de lesiones más comunes cuando hacemos Yoga?

El yoga es una práctica deportiva que a pesar de sus grandes beneficios, tiene grandes riesgos de lesiones aunque en principio pueda no parecer así. Hay principiantes que han cometido el error de practicarla sin un nivel de preparación o un instructor que pueda corregir las posturas.

El principal error es ser muy exigentes con el cuerpo y realizar posiciones con la presión de igualar al maestro. Estas posiciones colocan a algunas partes del cuerpo en hiperextensión o hiperflexión generando las lesiones más comunes al practicar yoga:

Lesiones en el cuello

Son producto de contracturas musculares o compresiones a nivel de los discos vertebrales y los nervios. Se generan por las posiciones “asanas invertidas”, donde se coloca la cabeza en reposo sobre el suelo y se ejerce excesiva presión sobre las vértebras cervicales.

Si bien es cierto que pueden causar lesiones agudas como contracturas y desgarros en principiantes por realizar mala técnicas. También en los expertos causan lesiones por sobrecarga causando daño a nivel de vértebras cervicales, discos y nervios a largo plazo. Las lesiones en el cuello generan dolor de moderada o fuerte intensidad, imposibilidad para realizar movimientos de extensión, flexión y laterales.

Tendinitis del manguito rotador

La articulación del hombro es muy susceptible a lesiones en el yoga sobre todo cuando no se cuenta con la preparación muscular adecuada. Las posturas o asanas llamadas cabeza de vaca, námaste a la espalda, tablas o chaturangas pueden causar que la cabeza del humero se salga. Esto puede además ocasionar inflamación a nivel de los tendones del manguito rotador y desgarros de los ligamentos. También los movimientos repetitivos sobre la cabeza pueden sumarse y generar mayor inflamación. El dolor es el principal síntoma, acompañado de imposibilidad para elevar los brazos por encima de la cabeza e inflamación.

Luxación de hombro

Las luxaciones de hombro se suelen producir debido a la falta de coordinación de los músculos que mantienen unida a esta articulación. Esto suele ocurrir en principiantes al realizar posiciones de sobreextensiones o excesivos estiramientos. De esa forma es fácil que la cabeza del humero se separe de la cavidad glenoidea y se salga el hueso de la articulación.

También, pueden ocurrir por caídas sobre el hombro en pérdidas del equilibro realizando posiciones. Lo que se siente inmediatamente después de ocurrida la luxación es un dolor intenso, imposibilidad para realizar movimientos e inflamación.

Desgarro del tendón del bíceps

La porción larga del bíceps es la encargada de la flexión, extensión, supinación del codo y de aportar estabilidad al hombro. El desgarro es una de las lesiones más graves a nivel del miembro superior que pueden generarse en la práctica del yoga.

Es consecuencia de lesiones a nivel del manguito rotador, al realizar asanas con mala técnica. Cualquier inflamación a nivel del manguito de los rotadores sobrecarga de trabajo al tendón del bíceps braquial generando su inflamación. Esto ocasiona dolor a nivel del hombro, en su parte anterior que aumenta al levantar el brazo por encima de la cabeza.

Epicondilitis lateral

Aunque es llamada codo de tenista, también puede generarse en la práctica del yoga. Se produce por una mala posición de los codos al mantenerlos doblados o con mucha tensión. Es muy común que se produzca en la realización de posiciones como la chaturanga.

El principal problema de estas posiciones es que en muchas ocasiones se realizan sin el cuidado necesario o la técnica adecuada. Los síntomas más comunes son el dolor al movimiento y en reposo, debilidad muscular y disminución de la amplitud de movimiento.

Bursitis de codo

La bursitis es consecuencias de realizar posiciones del yoga que generan presión sobre las bursas o por realizar movimientos repetitivos. La bursa de la articulación del codo sufre por la sobrecarga al mantenerlos mucho tiempo doblados o en extensión. Esto genera inflamación, dolor al realizar movimientos, rigidez articular, aumento de volumen y enrojecimiento localizado.

Tendinitis de muñeca

Las tendinitis en la muñeca se producen por sobrecarga al realizar posiciones colocando las manos como soporte y por caídas sobre ellas. En el yoga se tiende mucho a usar las muñecas como apoyo, y en muchas ocasiones se coloca todo el peso del cuerpo sobre ellas. Esto genera compresión a nivel de las articulaciones e hiperextensión de los ligamentos que en ella se encuentran.

De esta forma, se inflaman o se van produciendo microdesgarros a nivel de los ligamentos de la muñeca. Esto genera fuertes dolores en las muñecas, sobre todo al realizar movimientos de flexión y extensión. También, se acompaña de enrojecimiento, inflamación y dificultad para moverla.

Síndrome del túnel carpiano

Es otra de las afecciones por sobrecarga en el yoga por realizar posiciones donde la mano debe soportar el peso del cuerpo. Esta lesión se localiza precisamente en la base de la muñeca, en la región del túnel del carpo. Esto genera una excesiva presión a nivel del nervio mediano, el encargado de aportar la fuerza y la sensibilidad a la mano. El pellizco o compresión del nervio genera dolor, entumecimiento, hormigueo y debilidad sobre todo al intentar sostener objetos con la mano.

Tendinitis rotuliana

La tendinopatía rotuliana es una inflamación a nivel del tendón rotuliano, el encargado de unir a la rótula con la tibia. La causa principal de la tendinitis rotuliana en la práctica del yoga es la posición padmasana o de loto o poner a las rodillas en hiperextensión. Esto, además puede generar microdesgarros en el tendón que provoca inflamación y mayor daño en él.

Por lo general, genera dolor que puede empeorar con la realización de las posturas ya descritas. Con el paso del tiempo el dolor puede empeorar y afectar movimientos como subir escaleras o levantarse de la silla. También, puede generar enrojecimiento y aumento de volumen.

Desgarro o rotura del menisco

Los meniscos también sufren el impacto de la postura del héroe (virasana) o de hiperextensión de las rodillas. Estas posiciones provocan sobrecarga a los meniscos debido a la torsión o compresión generando en el menisco interno desgarros o roturas. Esto puede generar dolor intenso, aumento de volumen, dificultad para flexionar la rodilla y mucha rigidez. También, puede provocar chasquidos o inestabilidad a nivel de la rodilla.

Contractura de los músculos isquiotibiales

Los músculos isquiotibiales suelen lesionarse con facilidad en la práctica del yoga. Suelen generase por realizar flexiones bruscas y sin ningún tipo de apoyo. Las posiciones sentadas durante muchas horas provocan un acortamiento de la cadena posterior del cuerpo provocando su contracción o desgarro.

Causan un dolor repentino y bastante intenso en la zona posterior del muslo acompañado de mucha hinchazón y hematomas. También, se le añade acentuada debilidad muscular e incapacidad para soportar la pierna lesionada.

Desgarro del labrum de cadera

Comprende el desgarro a nivel del anillo de cartílago llamado labrum ubicado en el borde de la articulación de la cadera. Es el encargado de amortiguar la articulación y ayuda a sostener la cabeza del femur. En el yoga, debido a la naturaleza de los movimientos se genera compresión de músculos, tendones, y del anillo de cartílago labrum. La mayoría de los movimientos de esta disciplina coloca a cada uno de los grupos musculares en extrema tensión. Y en el caso de la cadera, los tendones que componen esta articulación suelen distenderse hasta desgarrarse.

También suelen generarse por los espolones óseos, donde se desprenden partículas óseas que causan mayor compresión. Posteriormente, con el paso del tiempo se generan los desgarros y los pinzamientos debido a la pérdida de la suavidad de los movimientos. Los síntomas más frecuentes son dolor en la cadera que se irradia a la ingle y glúteos, rigidez y chasquidos.

Osteoartritis de cadera

La osteoartritis de cadera es una patología crónica de carácter degenerativo donde el cartílago articular sufre un deterioro y desgaste. Es generada por sobrecarga en exceso causando desgaste o por microtraumatismos continuos durante largo tiempo. Por lo general, se vuelve crónico cuando se van produciendo las manifestaciones clínicas pero la persona no acude a un especialista.

La forma de presentación más frecuente es con un dolor leve localizado a nivel de la cadera que con el paso del tiempo empeora. En otras ocasiones el dolor es súbito, acompañado de chasquido, especialmente al realizar movimientos de flexión o sentadillas.

Displasia de cadera

La displasia de cadera es una condición crónica producto de las posturas que se realizan en la práctica del yoga. Esto va generando cambios a nivel estructural en la articulación de la cadera creando un espacio entre ambos huesos. La cabeza del fémur se desplaza un poco externamente y va creando una cavidad más profunda a nivel de acetábulo.

Las posturas de hiperflexión o hiperextensión van generando un rango mayor de movimiento con los años, pero con mayor inestabilidad. En general, este nivel de flexibilidad es muy útil en la práctica del yoga. Sin embargo, el uso excesivo puede ser perjudicial para la salud de las caderas.

Tendinitis en tobillos

Aunque no son comunes las lesiones a nivel del tobillo, pueden generarse cuando no existe una técnica adecuada en el yoga. La postura de loto, virasana y supta virasana pueden provocar tensiones excesivas y originar inflamación a nivel de los tendones y ligamentos.

Cuando la tensión supera la capacidad de los tendones se pueden generar microdesgarros o desgarros. Entre los síntomas que generan destaca el dolor, inflamación, enrojecimiento y limitación para mover la articulación.

Lesiones lumbares

Las lesiones a nivel de la columna lumbar son las más frecuentes en la práctica del yoga. La principal causa son las posturas donde se somete a la columna a doblar y torcer excesivamente. Esto puede generar compresión a nivel de los discos vertebrales, también pueden romperse y generar lesión a nivel de los nervios espinales.

Las posturas más perjudiciales para la columna lumbar son la postura del camello y la de la cobra. El dolor que se genera es muy acentuado y se puede irradiar hacia las piernas y los glúteos. Cuando la compresión afecta al nervio ciático puede generar entumecimiento, dificultad para mover la pierna y pérdida de la sensibilidad.

Fracturas óseas

Por lo general, en el yoga se suelen producir por impactos del cuerpo sobre articulaciones o huesos durante caídas. En el yoga se realizan posiciones que requieren de un equilibro y estabilidad, que los principiantes no lo han desarrollado.

El yogui al caerse, provoca rupturas en pequeños huesos de articulaciones como la muñeca y el tobillo debido al peso del cuerpo. Esto genera automáticamente un dolor de fuerte intensidad, acompañado de limitación funcional, aumento de volumen y chasquidos.

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¿Cómo prevenir las lesiones cuando practicamos Yoga?

¿Cómo prevenir las lesiones cuando practicamos Yoga?

Como ya te habíamos comentado el yoga es una disciplina que tiene excelentes beneficios para la salud. Es utilizada como complemento en tratamientos para el cáncer, la diabetes y enfermedades cardiovasculares, además de reducir el estrés y otros dolores. A pesar de sus grandes beneficios, existen muchos riesgos de padecer lesiones en su práctica.

Algunas de las medidas más recomendadas son las siguientes:

Calentamiento

Antes de iniciar cualquier actividad relacionada con la práctica del yoga es necesario calentar el cuerpo. De esta forma se consigue que los músculos y articulaciones estén preparados para realizar el entrenamiento. La principal finalidad es desentumecer las articulaciones y los músculos para evitar lesiones de sobrecarga, distenciones o contracciones bruscas.

La forma correcta de calentar en el yoga es en forma ascendente, comenzando con los pies:

  • Calentamiento de los tobillos y pies: La forma correcta es sentarse en el suelo, mantener la espalda recta y luego doblar las rodillas a la altura del pecho. Después, manteniendo la misma posición elevar levemente el pie izquierdo y rotarlo haciendo círculos durante 15 segundos. Luego repetir con el pie derecho.
  • Calentamiento de los gemelos: Este calentamiento evita entumecimientos a nivel de la parte posterior de la pierna. Colocarse de frente, con las piernas ligeramente separadas sobre una esterilla, se eleva lentamente las piernas hasta quedar de puntillas. Luego se mantiene la elevación durante 15 segundos, bajando lentamente. Y antes de llegar al suelo se vuelve a subir haciendo 3 repeticiones.
  • Calentamiento de piernas: Estos ejercicios sirven para activar las piernas en general durante la práctica del yoga. En la misma esterilla con las piernas abiertas y la espalda completamente recta se empieza a bajar la cadera como sentadillas. Se queda durante 10 segundos en esa posición y sube el cuerpo lentamente durante 2 ciclos.
  • Calentamiento de brazos y espalda: Es importante realizar estos ejercicios antes de realizar las asanas. En posición de frente y con las piernas abiertas, se deja los brazos en reposo al lado del cuerpo. Luego se elevan al mismo tiempo hasta la altura de los ojos, juntando las manos y estirándolos hasta sentir la espalda distendida. Luego se separan los brazos, se abren a los lados y se llevan hacia a la espalda tirando de ellos por 10 segundos.

Enfriamiento

Después de realizar las rutinas de yoga es necesario tomarse un tiempo para enfriar el cuerpo y de esa forma evitar lesiones por sobrecarga. Se pueden realizar posturas para ayudar al retorno venoso de sangre al corazón como las invertidas y las de flexión hacia adelante. Entre las más fáciles de realizar tenemos:

  • Viparita karani: Se trata de una postura restauradora apta para principiantes. Le ofrece relajación a las piernas, la espalda, el abdomen y fomenta la respiración suave y profunda para mejorar la oxigenación de los tejidos.
  • Sarvangasana: Esta posición ayuda con el retorno venoso, ayudando a descongestionar los músculos y demás órganos.
  • Janu sirsasana: Esta especialmente pensada para mejora las funciones de los músculos y los demás órganos del cuerpo humano. Calma al sistema nervioso y mejora las funciones mentales.
  • Uttanasana: Esta postura mejora las funciones mentales, sobre todo la concentración y el pensamiento. Funciona como un sedante para el sistema nervioso central. Además coloca en relajación todos los músculos del cuerpo.
  • Paschimottanasana: esta posición estimula el plexo solar y permite descongestionar todos los sistemas y órganos.

Estas posturas además de mejorar condiciones físicas también favorecen la respiración y meditación. Este proceso es sumamente importante después de cualquier rutina de yoga ya que ayuda a calmar el sistema muscular y nervioso. Como paso final, también se puede añadir la posición Savasana para culminar el proceso de enfriamiento y relajación del cuerpo.

Equipamiento adecuado

Aunque el yoga es una disciplina que en general no requiere accesorios ni equipamiento especializado, con solo tu predisposición es suficiente. Sin embargo, para practicar yoga en las mejores condiciones posibles es necesario contar con el equipamiento adecuado y muy sencillo:

  • Ropa cómoda: Los más importante al practicar cualquier rutina de yoga es sentirse totalmente cómodo. Es importante seleccionar ropa ajustada al cuerpo ya que permite visualizar la realización correcta de las posturas. También pueden usarse  pantalones holgados ya que garantizan una mejor libertad de movimiento. Otra opción son las mallas que permiten una mayor flexibilidad.
  • Colchoneta o esterilla: Es uno de los implementos necesarios para la práctica de yoga, ya que sirven para aportar mayor comodidad. Además sirve para evitar lesiones a nivel de la espalda, además sirve para aislarnos del frio del suelo. Es importante tomar en cuenta el tamaño y el material de elaboración.
  • Correas o cinturones: Son muy útiles en la realización de algunas posturas y facilitan el estiramiento adecuado. Por lo generan suelen estar elaborados de Nylon para garantizar su firmeza y durabilidad.
  • Bloques de yoga: Se trata de unos ladrillos elaborados en corcho o espuma EVA y facilitan la realización de algunas posiciones.
  • Cojines y almohadas: Ellas garantizan un apoyo y correcta alineación en las asanas. También ofrecen mayor comodidad y alivio de tensiones en la las piernas, espalda, y abdomen.
  • Sacos de arena: son muy útiles en los ejercicios de estiramientos para acentuarlos y pueden ser útiles para levantar otras partes del cuerpo.

Nutrición e hidratación

Para los yoguis es importante iniciar un plan de alimentación con limitación del consumo de proteína animal. En general su alimentación debe ser lo más cercana al veganismo suponiendo un mayor consumo de verduras, frutas, hortalizas, cereales y legumbres.

Los yoguis trabajan con su propio peso, por eso necesitan una musculatura fuerte. Si no consumen la cantidad correcta de nutrientes pueden llegar a sufrir lesiones, dolores e inflamaciones. Debido a esto es necesario conocer como debe ser la alimentación antes y después de una clase de yoga:

  • Alimentación antes de una clase de yoga: Antes de cada entrenamiento es recomendable ingerir alimentos ricos en hidratos de carbono de bajo índice glucémico. Estos alimentos pueden ser frutas, verduras, frutos secos, cereales integrales, lácteos y semillas. De esta forma aportaran la cantidad de energía necesaria para la clase de yoga. Se deben evitar alimentos irritables como azucares, café, frituras, picantes y de alto contenido graso.
  • Alimentación después de una clase de yoga: Después de un entrenamiento con yoga es necesario reponer las energías con alimentos de alto contenido nutricional. Se debe tomar en cuenta la ingestión de hidratos de carbono, sobre todo cuando la clase ha sido muy intensa. También las fuentes de proteínas y grasas son importantes para promover la reparación y recuperación celular. Las mejores opciones son huevos, carnes, verduras, frutas, arroz integral y avena.

La hidratación también es de suma importancia y es el complemento a cualquier régimen alimenticio. Los yoguis tienden a deshidratarse en las prácticas de yoga, por eso debe existe una adecuada reposición de líquidos y electrolitos:

  • Hidratación antes de una clase de yoga: Los más indicado es tomar líquidos que pueden ser, agua, agua de coco o infusiones de té negro, verde o blanco. También bebidas a base de rooibos, menta-poleo y manzanilla-anís. La principal función de estas infusiones hidratantes es mantener un nivel de energía alto, hidratado y sin problemas gastrointestinales.
  • Hidratación durante de una clase de yoga: Es importante llevar una botella de agua, agua de coco u otro líquido natural. La idea es reponer toda la perdida hídrica, sales minerales y electrolitos y evitar la deshidratación. Es importante realizar recesos cada 15 minutos para hidratarse adecuadamente.
  • Hidratación después de una clase de yoga: Para continuar reponiendo líquidos y electrolitos debe haber un consumo de abundante agua, agua de coco, infusiones y jugos naturales de limón. También pueden ingerir jugos de vegetales fríos, sopas y leches vegetales.

Estado de forma

Debido a la tendencia de los yoguis de mantenerse bajo regímenes alimenticios veganos, existe una tendencia a presentar un peso bajo. Esto se debe en gran parte al bajo consumo de proteínas, lo que conlleva a presentar un bajo porcentaje de grasa corporal. Pero eso no quiere decir que sean personas débiles, más bien, con los años desarrollan mucha fuerza y alta resistencia muscular.

En la práctica de yoga se requieren cuerpos con buenos músculos y que se encuentren bien desarrollados y nutridos. Los yoguis son capaces de soportar todo el peso de su cuerpo, por eso su estado físico debe ser óptimo. Además, con la práctica van desarrollando la elongación y la elasticidad permitiéndole realizar hasta las posturas más difíciles del yoga.

Terapias de recuperación

Las terapias de recuperación muscular son muy útiles en la práctica del yoga porque permiten disminuir la fatiga, dolor y futuras lesiones. Esto es importante para personas del nivel principiante, que no están acostumbradas a las exigencias del yoga y para los profesionales. Estas son algunas de las más usadas:

  • Masaje deportivo: El masaje deportivo es un excelente coadyuvante en recuperación y mejora de la fuerza y la resistencia muscular. En el caso del yoga, mejora considerablemente las capacidades de flexibilidad y la amplitud de movimiento. Además reduce dolores producto de las excesivas tensiones y aumenta los niveles de oxígeno en el cuerpo.
  • Uso de terapias de frío/calor: La terapia de contrastes de temperaturas es muy útil después de las prácticas de yoga. Es muy usada en caso de presentarse lesiones leves a nivel de articulaciones, músculos, ligamentos y tendones. Posee un excelente efecto antiinflamatorio, además de mejorar la flexibilidad y la relajación muscular.
  • Uso de ropa de compresión: Las prendas de compresión en la práctica del yoga son muy útiles para garantizar mayor estabilidad a los músculos y articulaciones. Además garantizan un adecuado flujo sanguíneo muscular y articular mientras se realizan las asanas. El uso de estas prendas reduce considerablemente la aparición de contracturas musculares, desgarros y otras lesiones.
  • Uso de terapias de acupresión: la utilización de la acupresión en el yoga es bastante conocida, puesto que la acupresión está basada en la acupuntura. Mediante la presión de los puntos energéticos y canales de energía con los dedos se permite una mejor fluidez de la energía. Se utiliza para mejorar las contracturas musculares o lesiones a nivel del cuello, hombros y espalda, entre otros.
  • Uso de termoterapia y crioterapia: La termoterapia ayuda considerablemente a la recuperación muscular y a prevenir lesiones a que existe un mayor aporte de oxígeno y nutrientes. Por su lado la crioterapia, mejora los procesos inflamatorios y dolorosos producidos por las lesiones. Ambas son muy útiles en la práctica del yoga para evitar la fatiga muscular, contracturas, desgarros y otras lesiones.

¿Cómo aplicar el método RICE para tratar las lesiones de primeros auxilios en el Yoga?

¿Cómo aplicar el método RICE para tratar las lesiones de primeros auxilios en el Yoga?

Existe un protocolo de primeros auxilios para tratar lesiones producidas en la práctica del yoga, el método RICE. El método RICE es muy antiguo y en la actualidad evolucionó al método PRICE, pero el primero sigue siendo el más conocido. El significado de método PRICE es protección, reposo, hielo, compresión y elevación.

Estos son los pasos que deben seguirse en caso de presentar cualquier tipo de lesión en el yoga:

  • Protección: Inmediatamente después de presentar cualquier lesión es importante proteger la zona afectada para evitar un mayor daño. La forma de proteger la zona es usando cualquier vendaje elástico, soportes articulares u órtesis. De esa forma se le facilita el trabajo al cuerpo para que se mejore y exista una curación más rápida.
  • Reposo: Posteriormente, es necesario colocar la zona en reposo, pero que jamás debe ser total, sino más bien relativo. Simplemente deben limitarse unas funciones de la zona afectada durante máximo 48 horas. La principal razón del reposo relativo es evitar la rigidez de la zona lesionada.
  • Hielo: Se debe combinar los pasos anteriores con la aplicación de hielo localmente. El hielo funciona como un antiinflamatorio potente y reduce considerablemente el dolor, sobre todo en lesiones agudas. Puede ser usado mediante compresas o bolsas de gel, durante 20 minutos, cada 1-2 horas por 48-72 horas.
  • Compresión: La utilidad verdadera de la compresión es mejorar el edema y ayudar con el proceso de curación. La manera correcta de hacerlo es mediante un vendaje compresivo, que no exceda el nivel de compresión. El vendaje debe sentirse cómodo y poder permitir el deslizamiento de los dedos por debajo del vendaje.
  • Elevación: Por último, se debe elevar la zona afectada para reducir, aún más, la inflamación y el dolor. Además, la elevación también mejora el retorno venoso, lo que permite una mejor circulación de la zona. La forma correcta de elevar es subir la zona afectada 30 centímetros por encima del nivel del corazón.

¿Cuándo debemos acudir a un especialista para el tratamiento de lesiones en el Yoga?

Si después de haber realizado las terapias de recuperación y el método PRICE no mejoran las lesiones, deberás acudir a un especialista. Es importante que los yoguis sepan detectar la gravedad, la cronicidad y complicaciones de las lesiones,

Las lesiones graves suelen caracterizarse por ser de aparición brusca y muy incapacitantes. Entre los signos característicos tenemos:

  • Dolor intenso: Se produce de forma brusca y no mejora con el paso del tiempo. Además, suele empeorar, impidiendo conciliar el sueño y la realización de las actividades cotidianas.
  • Deformidad de la zona lesionada: Es importante visualizar cualquier cambio brusco en la estructura de la parte lesionada. Por lo generar están generadas en luxaciones, desgarros y fracturas.
  • Cambios de coloración: La presencia de cambios de coloración bruscos, como hematomas indican lesiones vasculares.  Estas requieren la valoración de especialistas para detectar lesiones graves a nivel de la zona lesionada.
  • Imposibilidad para mover: Cualquier imposibilidad para mover la zona afectada requiere la valoración de un especialista. Puede tratarse de rupturas completas de ligamentos, tendones y fracturas de huesos.

Las lesiones crónicas, por su parte tienen una evolución más larga, e indican la valoración de un especialista en los siguientes casos:

  • Dolor matutino: Por lo general las lesiones crónicas generan un dolor en las mañanas y que suele mejorar con las actividades diarias. Además, el dolor puede empeorar con la realización de las posiciones de yoga.
  • Aumento de volumen: Las lesiones crónicas en la práctica del yoga pueden generar un aumento de volumen considerable en la zona afectada.
  • Limitación de los movimientos: La aparición de rigidez en la zona afectada puede ser un signo de gravedad. Es necesario la valoración de un especialista para evaluar el nivel de gravedad de la lesión.
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