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Contracturas musculares

Tanto el estrés como el esfuerzo excesivo y el sedentarismo en los músculos pueden provocar contracturas que causarán dolor inflamación y hasta rigidez. Debido a esto es necesario que conozcas qué son los tirones musculares y cuáles son los tipos más frecuentes que hay. Esta información la encontrarás en los siguientes párrafos.

Pero esto no es todo lo que podrás leer, también hablaremos de las causas por las que se origina una contractura muscular y las zonas más comunes en las que puede aparecer una distensión. No te pierdas de nada porque vas a poder leer las preguntas frecuentes de esta dolencia.

Definición: ¿Qué son las contracturas musculares?

La contractura muscular es la tensión involuntaria que sufre el ese tejido blando provocando dolor, inflamación y rigidez en los movimientos. Estas distensiones se producen por el gran esfuerzo que realiza la estructura muscular para ejecutar una acción determinada. La lesión puede salir durante o después del esfuerzo, aunque también es posible encontrar a pacientes que sufren de tirones musculares debido a efectos residuales que quedaron en el organismo.

La razón principal que origina este tipo de distensiones se basa en la imposibilidad que tiene el torrente sanguíneo para eliminar las sustancias inactivas cuando se producen los movimientos; es decir, los metabolitos. Estas moléculas, ya sea que pertenezcan a cualquier tipo de las rutas metabólicas, permanecen en el cuerpo provocando una constante tensión en el músculo. En función de su ubicación, es posible presentar síntomas como la debilidad muscular, dolor de cabeza, mareos, adormecimiento de las extremidades, cansancio e incluso somnolencia.

¿Cuáles son los tipos de contracturas más comunes que podemos sufrir en nuestro cuerpo?

¿Cuáles son los tipos de contracturas más comunes que podemos sufrir en nuestro cuerpo?

Para quitar contracturas musculares resulta esencial conocer, primero, de qué tipo son. La clasificación más común viene dada por su origen o causa, que es el punto más importante a considerar. De esta manera, tenemos:

Contractura postraumática o de defensa

Se dan tras sufrir un impacto. El cerebro actúa con una respuesta directa que se basa en la protección de las estructuras más sensibles usando el músculo como escudo. Son intensas, pero desaparecen sin ayuda médica en dos o tres días, a lo sumo.

Contractura postural

Vienen dadas por una postura corporal inadecuada, lo cual requiere de cierto tiempo manteniendo una mala higiene postural. El dolor es, por lo general, leve o leve-moderado a no ser que se asocien otros músculos, por cercanía y unión con la zona afectada.

Contractura por hipotonía

La debilidad del músculo hace que este responda con un espasmo cuando le solicitamos que realice una contracción por encima de sus posibilidades. No es necesario que esta sea demasiado fuerte; el problema viene dado por la condición muscular.

Contractura por deshidratación

El acúmulo de tóxicos, generalmente dado por una gran formación y una mínima o nula excreción, hace que se den episodios de rigidez muscular, siendo común el dolor moderado como respuesta al movimiento y mucha tensión en los tejidos blandos.

Síndrome ocluso-postural

Curiosamente, también tenemos que la contractura del músculo es síntoma de este cuadro clínico. Este se da por la modificación de la posición de nuestros dientes y de la articulación temporomandibular y el tono muscular de los masticadores. Esto es, por una desalineación de las piezas dentales que influye en lo demás.

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¿Cuáles son las causas por las que se origina una contractura muscular?

Lo primero que debes conocer es cómo se forma una contractura. Tras un esfuerzo muscular se acumula en las fibras del tejido desechos metabólicos, los cuales deben ser eliminados por el torrente sanguíneo. Pero como el flujo de sangre se vuelve incapaz de realizar esta acción, las moléculas quedan en el músculo aumentando su cantidad en la zona.

Esto provoca irritación en los nervios, originando un dolor irradiado y localizado, por lo que el tono muscular aumenta provocando un endurecimiento y tensión en el músculo.

Una vez aclarado cómo se forman los tirones musculares, podemos mencionar las causas principales de la distensión:

  • Sobreesfuerzos: Los sobreesfuerzos hacen que el músculo se fatigue. Ello se potencia si estos son reiterados sin dar tiempo a su recuperación.
  • Debilidad muscular: A pesar de realizar una tarea sencilla, el músculo no está capacitado por carecer de fuerza.
  • Sedentarismo: Es el principal motivo para que se dé la debilidad muscular, por falta de actividad que ejercite los tejidos.
  • Posturas inadecuadas: Las posturas poco naturales mantenidas durante mucho tiempo hacen que el músculo trabaje de más, aun cuando no requieran de un esfuerzo evidente.
  • Estiramientos inadecuados: Cuando realizamos un estiramiento demasiado brusco, el músculo actúa contrayéndose para defenderse y evitar su rotura.
  • Bajas temperaturas: Las contracciones defensivas para mantener el calor corporal, cuando se mantienen, llevan a agarrotamiento.
  • Deshidratación: La acumulación de toxinas en nuestro organismo lleva a que este comience a funcionar inadecuadamente.
  • Alimentación incorrecta: Tomar un exceso de alimentos inadecuados, como grasas saturadas, supondrá el mismo efecto que la deshidratación.
  • Alimentación insuficiente:  Comer muy poco hará que nuestro cuerpo empiece a consumir músculo para producir energía, debilitándolo.
  • Procesos emocionales: Situaciones emocionales diversas hacen que liberemos químicos que alertan al músculo. Los más habituales son la ansiedad y el estrés.
  • Edad avanzada: las personas mayores pierden elasticidad y son más propensas a esta clase de lesiones.

¿Cuáles son las zonas más comunes donde aparece un tirón muscular?

Seguramente tú mismo puedas contestar esta pregunta en base a tus experiencias. Destacan la espalda y la espalda baja, el trapecio, los hombros y las cervicales.

  • Cuello o cervicales: Aparecen como respuesta a un traumatismo y también al adoptar malas posturas, sobre todo durante el sueño. Resulta especialmente importante tratar este problema debido a la sensibilidad de la zona y a sus consecuencias si el agarrotamiento se extiende.
  • Trapecio: Los principales motivos por los que presentamos agarrotamiento en este músculo son una mala higiene postural (andar encorvado) y el estrés. El propio dolor favorece esta postura inadecuada, de protección, y evita que el flujo sanguíneo sea suficiente, quedando la zona cada vez menos oxigenada y no pudiendo sus células, por tanto, trabajar adecuadamente, creando un círculo vicioso.
  • Hombros: En este caso son dos los motivos principales, el sobreesfuerzo por una mala postura (al alcanzar objetos altos o muy lejanos) y el estrés.
  • Espalda y dorsales: Las causas son muy variadas en este caso (malas ejecuciones en deporte, gestos súbitos, una mala higiene postural, lesiones de tipo articular, tensiones emocionales…).
  • Cintura o espalda baja: Se da cuando un músculo lumbar se desgarra, por un sobreesfuerzo (como levantar inadecuadamente algo pesado) o una caída, o si permanece sobre extendido.
  • En el pectoral: Es posible provocar una distensión en el pectoral mayor o menor provocando limitando los movimientos del brazo y del hombro, además del dolor generado por el plexo branquial. Esto puede suceder debido al esfuerzo que se producen en los músculos sedentarios o al exceso de fuerza provocado por alzar objetos pesados.
  • En piernas y gemelos: Es común encontrar este tipo de lesiones en deportistas o trabajadores que esfuerzan las extremidades inferiores, pero esto no quiere decir que cualquier persona puede sufrir de este tirón muscular. En este caso los músculos gastrocnemios, sóleo, cuádriceps e isquiotibial pueden verse afectados con un exceso de metabolitos.
  • En la zona abdominal: Los músculos afectados en estos tirones son el transverso abdominal, el oblicuo interno y externo y el recto abdominal, los cuales acumulan moléculas nocivas que no pueden ser eliminadas por la sangre provocando una gran rigidez en la zona afectada y, en algunos casos, espasmos involuntarios.
  • En glúteos: Tanto el glúteo grande como el medio y el piramidal pueden sufrir lesiones de estiramiento provocando hinchazón y dolor, lo cual original dificultad para caminar o levantar la rodilla. Estas distensiones pueden provocarse por la falta de calentamiento previo para realizar una actividad o por la ausencia de ejercitación en el músculo.

¿Qué tratamientos y métodos de prevención hay para mejorar los síntomas de las contracturas?

¿Qué tratamientos y métodos de prevención hay para mejorar los síntomas de las contracturas?

A continuación, te mostraremos en los diferentes tratamientos que se pueden utilizar para mejorar los síntomas de las contracturas musculares. Debes tener en cuenta que la aplicación de estas terapias deben estar orientadas por tu médico de confianza.

Terapias alternativas y complementarias

Los tratamientos complementarios son técnicas médicas auxiliares que ayudan a que la enfermedad entre en remisión lo más rápido posible. Además, ayudan a disminuir el dolor y la inflamación, mejorando así la movilidad de la zona afectada.

Mira a continuación las terapias alternativas que son posibles aplicar en las distensiones musculares:

  • Terapia de frío y calor: Esta terapia tiene por objetivo aplicar todos los beneficios que tienen ambas temperaturas opuestas. De esta manera se puede aplicar el frío para aumentar el flujo sanguíneo y de esta forma ayudar a las paredes capilares a tener una mejor dilatación de los vasos, y así provocar la desinflamación en el área (ten en cuenta que el frío no es recomendable para los tirones musculares, por lo que esta terapia debe estar bien controlada). Mientras que el calor mejora la elasticidad y flexibilidad de los tejidos bajando los síntomas de dolor por medio de endorfinas producidas por el mismo organismo. Este tratamiento no debe superar los 20 minutos y se debe comenzar y terminar por los componentes que emiten calor.
  • Terapia de compresión: La ropa compresiva pueden utilizarse para favorecer el flujo de sangre en el área de la lesión. Además, permite mantener al músculo con menor cantidad de ácido láctico mejorando así la sensación de bienestar y disminuyendo la fatiga. De acuerdo con la zona en donde se produzca el tirón muscular se deberá usar uno u otro elemento que ayude a presionar a las paredes capilares sin apretar demasiado ni dejar el área floja.
  • Terapia de masaje: El tratamiento basado en rotación, pequeños golpes y deslizamiento ayudar a mejorar el flujo sanguíneo en el músculo con distensión. Además, provoca que las fibras pertenecientes al tejido lesionado puedan volver a su posición normal. Esto no solo, disminuye la sensación de dolor y mejora la apertura muscular, sino también le da al paciente un equilibrio mental para poder afrontar mejor esta dolencia, lo cual ayudará a obtener mejores resultados combinando esta terapia con el reposo y con una dieta saludable.
  • Terapia de acupresión: Lo que busca esta medicina originada en China es provocar la relajación muscular presionando en puntos estratégicos del cuerpo a través del uso de las palmas y dedos de la mano. Esto distiende la estructura muscular por medio del control y armonía mental que obtiene el paciente, generando que la inflamación baje por medio de la irrigación del torrente sanguíneo en la zona afectada.
  • Termoterapia: Al igual que ocurre con la terapia de frío y calor en la termoterapia lo que se busca es utilizar diferentes técnicas para producir calor en los músculos que se encuentran con contracturas. Esto es posible lograr por medio de un calor superficial o profundo, por lo que se puede usar bolsas de agua caliente, mantillas eléctricas, ultrasonido, electroterapia y láser terapia, entre otros tratamientos. Hay que tener presente que, para obtener los beneficios de esta terapia, se debe consultar al médico para evitar lesiones futuras. Las sesiones no pueden superar los 20 minutos.
  • Remedios naturales con uso de plantas: Es posible aplicar plantas como remedio natural para combatir los síntomas de la tensión muscular. Pero hay que tener presente que antes de inclinarse por este tratamiento se debe consultar al doctor para evitar complicaciones gástricas, hepáticas y epidérmicas. De acuerdo con la zona en donde se sufre la lesión es posible utilizar diferentes técnicas; por ejemplo, se pueden aplicar maniluvios y pediluvios, mientras que en otros casos es necesario ingerir infusiones de estas hierbas medicinales. Dentro de las más comunes se encuentra el tilo, la manzanilla, frutas cítricas, la menta y el romero. No hay que olvidarse que la temperatura del agua, en caso de baños, no debe superar los 38 °C.
  • Hábitos de vida saludable: De nada servirá corregir una distensión muscular si el paciente no tiene en cuenta diferentes criterios en su vida que ayudarán a evitar futuras contracturas musculares. Por tal motivo, la reeducación de la persona que sufre un tirón en sus músculos es fundamental. De esto surge que hay que corregir las posturas cada vez que se realiza una acción diaria o deportiva, los alimentos y el control corporal. Además, es importante evitar el sedentarismo y el sobrepeso.

Suplementos alimenticios

Los suplementos nutricionales ayudan a fortalecer la alimentación del paciente, permitiendo que el cuerpo obtenga mayores componentes que ayuden a disminuir los síntomas de la enfermedad y a que la misma entre en remisión en menos tiempo.

Es posible encontrar productos complementarios de la alimentación que se venden por medio de jarabes, líquidos, polvos y comprimidos. Dentro de estos elementos es frecuente encontrar el magnesio, potasio, sodio, vitamina B1 y B3, vitamina D, vitamina E y calcio.

Tratamientos de fisioterapia

Este tratamiento dirigido por un fisioterapeuta consiste en ejercitar al músculo con distensión por medio de diferentes técnicas que ayuden a mejorar el estado del tejido. Esto se consigue por medio de sesiones cortas o prolongadas en cada sesión, buscando obtener los beneficios del calor y el masaje.

Por lo tanto, se utilizan diferentes variables en la fisioterapia para un mismo paciente, de acuerdo con el criterio del profesional. Se pueden aplicar terapias con ultrasonido, con luces, por medio de masajes y hasta ejercicios debajo del agua. No hay que olvidarse que antes de iniciar este tratamiento hay que consultar al médico.

Medicamentos

La terapia farmacológica debe ser aconsejada por el médico especializado por lo que nunca hay que automedicarse, ya que esta acción puede traer serias complicaciones renales, hepáticas y gastrointestinales. Además, puede provocar complicaciones en los síntomas de la contractura muscular.

Dentro de los medicamentos recetados más frecuentes se encuentran los antiinflamatorios, como el Diclofenaco e Ibuprofeno, para disminuir la hinchazón en la zona. Pero también es posible encontrar analgésicos opiáceos y en casos más graves antiinflamatorios no esteroideos. En aquellos pacientes que sufren de convulsiones y sufren de tirones musculares en la espalda, se recetan anticonvulsivos como el ácido valproico.

¿Cómo eliminar o aliviar el dolor por una contractura muscular?

¿Cómo eliminar o aliviar el dolor por una contractura muscular?

Hay muchas maneras en las que podemos quitar contracturas musculares o, al menos, hacer mejorar sus síntomas y acelerar la vuelta a la normalidad.

Echa un vistazo:

Reposo

El reposo es una acción esencial que hay que llevar a la práctica siempre que exista una contractura muscular. Lo que se debe descansar es la zona afectada, por lo que será necesario que el paciente evite realizar las tareas que llevaron a esta situación. Por otro lado, es posible aplicar una terapia de compresión para inmovilizar la articulación pon la zona en la cual se produjo la distensión.

Ante el menor síntoma visita a un profesional médico

El fisioterapeuta trabajará contigo para que recuperes lo más rápido posible la actividad normal y de esta manera puedas llevar adelante tus tareas de manera óptima. Además de darte muchos de los consejos que te mencionamos en este post, te aplicará masajes, termoterapia, punción seca, magnetoterapia y realizará estiramientos específicos para disminuir el dolor y la inflamación.

Realizar estiramientos

Dependiendo de la zona afectada, puedes realizar tranquilamente en casa una serie de estiramientos. Lo importante es que consultes con un profesional para asegurarte de escoger los métodos adecuados. Además, debes elongar los músculos siempre que realices actividades físicas. Esto ayudará a volver al tejido a su posición normal y a eliminar las sustancias tóxicas que pueden quedar en las fibras.

Usar tratamientos de calor seco

Los sacos térmicos de semillas se sitúan como la alternativa más efectiva en esta situación. Ello se debe a que estas semillas de trigo, arroz o huesos de cereza almacenan el calor de forma natural durante un buen tiempo. Esto ayuda a activar la circulación sanguínea de manera no agresiva.

Además, esta terapia trabaja para que la textura y ergonomía del saco sea relajante para la zona. Por supuesto, tenemos las típicas opciones de resistencia o manta eléctrica, botella de agua y similares, pero como recomendamos en nuestro blog, siempre es mejor optar por la opción más natural.

Sumerge la zona afectada en agua

Las duchas con agua caliente también resultarán muy adecuadas. El dolor se ve reducido y el músculo se va relajando. Los baños de sal gorda o con vinagre son también muy relajantes. No te olvides que también puedes usar plantas o hierbas relajantes que puedes poner en los pediluvios y maniluvios, lo cual provocará una acción refrescante y analgésica en la estructura muscular.

Higiene postural

Es muy común el agarrotamiento por mala postura. Por ello, debemos comenzar, cuanto antes, y no sólo como método curativo sino también a modo preventivo, a mantener una higiene postural correcta.

Esta incluye no pasar demasiadas horas en una misma postura. Tómate un descanso de 10 minutos cada par de horas para dar un paseo, subir unas escaleras o hacer alguna sentadilla y rotación de articulaciones.

Conoce cuáles son las posturas correctas que siempre debes practicar:

Posición sentado: Coloca tu espalda recta, siguiendo la forma natural de tu espina. Apóyala en el respaldo cómodamente, situándote al fondo del asiento. Tus rodillas deben formar ángulos cercanos a los 90 grados, quedando tus gemelos en perpendicular al suelo y los muslos en paralelo. Utiliza los reposabrazos para no forzar estos sobre la mesa, el asiento o donde sea que los coloques. Trata que tu visión vaya dirigida al frente, ajustando en altura aquello que estés mirando. Cuando tengas que girarte, hazlo rotando todo el cuerpo. No estires las piernas para alcanzar objetos.

Posición de pie: Procura mantener siempre un pie por encima del otro, colocándolo, por ejemplo, sobre un pequeño escalón. Así evitas que tus piernas estén completamente erguidas. Ve cambiando de pierna. Acomoda la altura de lo que tienes al frente para manipularlo manteniendo la espalda recta, sin tener que encovarte. No uses zapatos de tacón o busca soluciones ortopédicas.

Posición al dormir: Trata de cambiar de postura durante la noche, sobre todo si no puedes evitar quedarte dormida en aquellas más inadecuadas. No duermas completamente recto. Utiliza una almohada alta para tu cuello y cabeza y una baja para colocar a la altura de tus rodillas, de manera que tu cuerpo no quede rígido, sino que dibuje sus suaves curvas naturales. Esto te ayudará, además, a favorecer la circulación sanguínea.

Elige almohadas de alta calidad, capaces de adaptarse a la forma de tu cabeza y cuello y que, por tanto, no condicionen la postura de tus músculos. Evita “enroscarte” sobre ti mismo doblando la columna. Puedes adoptar perfectamente una posición fetal, pero levantando tus piernas y flexionando tus rodillas y no bajando tu espalda hacia estas. Aun así, lo ideal es no dormir de costado; si no se puede evitar caer hacia uno de los lados, lo más sanos es hacerlo parcialmente.

Posición al mover un objeto pesado: Trata de utilizar un carro u otro tipo de soluciones que aligeren el peso que debemos sostener. Recoge del suelo las piezas flexionando las rodillas y agachándote sin doblar la espalda, trabajando con las piernas. Nunca levantes un peso por encima de los codos. Mantener la carga pegada al cuerpo.

Practica deporte

La actividad física no sólo será preventiva, sino que también forma parte de un tratamiento reparador, de vuelta a la normalidad, una vez han pasado las horas de máximo dolor. Encabezan la lista el pilates y la natación por ser los más completos y no resultar, en absoluto, agresivos.

Todo deporte es adecuado para reponerse (salvo excepciones como el boxeo, por ejemplo). Lo importante es considerar mantener siempre una buena postura, no forzarnos más de la cuenta y reducir el impacto en la medida de lo posible. Por supuesto, previo a cualquier actividad física es necesario un calentamiento general y específico para el grupo de músculos que vayamos a trabajar.

Alimentación equilibrada

Aunque comer adecuadamente no va a quitar contracturas musculares por arte de magia, desde luego, influirá, potenciando el tratamiento que estés llevando a cabo. Así, no se trata de una solución cien por cien efectiva sino un suplemento y, eso sí, una manera de prevención excelente.

Ten en cuenta lo siguiente:

  • Toma la cantidad de calorías necesarias de acuerdo a tu actividad física y tu estilo de vida. Nunca comas de más ni de menos, es igualmente perjudicial para tu salud. Para ello, es necesario que conozcas tu balance energético y, en función de ello, calcules las calorías necesarias para que tu cuerpo rinda de manera óptima.
  • Incluye nutrientes de todos los grupos en tus menús, siguiendo las premisas de la pirámide nutricional y que incluyen varias porciones de fruta, verdura y hortaliza, algunas porciones de hidratos de absorción rápida y otros de absorción lenta, carne y pescado, lácteos, aceites saludables de consumo ocasional, embutidos y carnes grasas y, por último, y como excepciones, alimentos industriales, platos preparados, chucherías…
  • Diseña un menú que incluya la máxima variedad de nutrientes a lo largo de todo el día. De esta manera, no darás pie a tener carencias nunca.
  • Haz las comidas más fuertes durante las primeras horas tras despertar, con abundantes desayunos y comidas y moderadas meriendas y cenas.
  • De ser necesario y hasta que tu cuerpo reciba y almacene la cantidad adecuada de nutrientes esenciales, puedes tomar suplementos vitamínicos y de minerales.
  • El potasio resulta especialmente relevante en los casos de agarrotamiento. Echa mano de los alimentos que lo contienen en mayor proporción (acelga, plátano, chirimoya, patata, col de Bruselas, aguacate, níscalo y espinaca) cuando estés lesionado.
  • Lo mismo ocurre con el magnesio. Come hortalizas con clorofila, arroz y pan integral, pipas horneadas, sin sal, espinaca, almendra, chocolate negro, legumbres (lenteja, garbanzo y judía especialmente), quinoa y avena.

Remedios naturales

Puedes elegir una o más opciones de esta lista para combatir los síntomas de una contractura:

  • Plantas. Plantas como el harpagofito o la valeriana relajan la zona. El primero suaviza el dolor y la segunda evita los espasmos.
  • Ungüentos. Los ungüentos de arcilla roja y romero hervido, con agua, resultan muy beneficiosos si se mantienen en la zona al menos media hora, aunque sólo son adecuados si no tienes heridas.
  • Aceites. Los frotes suaves con aceites como el de hipérico o el de almendras serán muy beneficiosos. Eso sí, hay que realizarlos sin aplicar excesiva fuerza o lo que haremos será empeorar la situación.

F.A.Q: Preguntas frecuentes

Mira a continuación la lista de las siguientes preguntas que se realizan de forma frecuente las personas acerca de los tirones musculares:

¿Quién es el especialista que trata las contracturas?

Tal como te explicamos antes, la medicación y el tratamiento de las distensiones deben ser tratadas por especialistas médicos. Esto ayudará a evitar lesiones futuras en la misma estructura muscular y a prevenir nuevas contracturas. Los médicos especialistas en este tipo de dolencia son el fisioterapeuta u osteópata.

El profesional de cualquiera de estas especialidades se encarga de realizar una encuesta ambiental al paciente. También es el encargado de inspeccionar visualmente la zona y mandar a realizar estudios radiográficos, tomográficos y clínicos para diagnosticar con precisión la enfermedad. Por último, se encarga de la recuperación por medio de ejercicios y actividades físicas.

¿Qué es mejor para aliviar una contractura, frío o calor?

En este punto hay que tener presente cómo obtener los beneficios del frío. Si la aplicación se hará por medio de la sumersión de la zona afectada en agua fría, pero no helada durante un máximo de 20 minutos o se utiliza una bolsa con hielo hasta 5 minutos, el frío no traerá complicaciones. En cambio, si se aplica en la zona que está entumecida y sufre de calambres, la temperatura baja puede empeorar estos síntomas.

Por tal motivo, siempre es conveniente el calor para aliviar un tirón muscular. Las temperaturas tibias a moderadas mejoran la dilatación de las paredes capilares haciendo que la sangre se ubique en mayor cantidad en el área afectada. Esto hará que desaparezcan las moléculas metabólicas que producen la rigidez en la estructura muscular.

¿Cuánto tiempo tarda en curarse una contractura muscular?

El tiempo de recuperación de una contractura muscular dependerá de la zona afectada y de la reincidencia de la lesión. En algunos casos, cómo los tirones cervicales, el tiempo en que la enfermedad entretención puede ser entre 48 y 72 horas.

En cambio, si se trata de una distensión en muslos y gemelos, el tiempo para que el tejido vuelva a su rigidez normal puede tardar entre 4 a 6 semanas. Esto no implica que haya casos, en donde el tiempo para darle de alta al paciente puede ser de unos cuantos meses.

¿Las contracturas pueden llegar a convertirse en crónicas?

Sí, una contractura muscular puede volverse crónica debido a diversos factores. Entre los que se encuentran el tipo de actividad que realiza el paciente, la falta de cuidados en las posturas, la mala alimentación, deformaciones congénitas y estrés. Sin embargo, es posible combatir en la actualidad esta sintomatología con métodos modernos de ultrasonido y fisioterapia aplicada en lugares estratégicos.

¿Es posible que una contractura muscular se quite sola?

En efecto, hay algunos tipos que no requieren que tengamos que pensar en quitar contracturas musculares como un objetivo esencial en nuestro día a día. El mejor ejemplo son las de defensa, que desaparecen cuando el cerebro interpreta que no hay peligro. Por su parte, las producidas por deshidratación sólo requieren reposo e ingerir agua.

En cualquier caso, aunque no sea absolutamente necesario, siempre es recomendable buscar una solución a la mayor brevedad, de manera que ya no sólo dejemos de sentir dolor, sino que lo haremos con la intención clara de evitar que nuestro tejido muscular se vaya resintiendo poco a poco.

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