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Lesiones en el voleibol

El voleibol es un deporte que se caracteriza por ser colectivo que ha logrado ganarse muchos simpatizantes en todo el mundo. Al ser una actividad con variedad de movimientos y desplazamientos potentes donde suelen aparecer lesiones en los miembros superiores, inferiores y columna vertebral. Se tratan de un deporte que puede practicarse en diferentes ambientes naturales como la playa o en canchas artificiales.

La principal causa de las lesiones se debe a sobrecargas a nivel de los hombros, dedos, rodillas y los tobillos. En la siguiente te hablaremos sobre las principales lesiones que se producen en el voleibol y cómo prevenirlas. También, conocerás el método RICE que se compone de técnicas para la atención de emergencias en lesiones deportivas.

¿Cuáles son los tipos de lesiones más comunes cuando jugamos al voleibol?

El voleibol involucra una variedad de movimientos repetitivos que condicionan a padecer lesiones deportivas cuando no se cuenta con la preparación adecuada. Es un deporte muy exigente a nivel físico y requiere de una mecánica corporal de movimientos potentes para alcanzar la pelota. Generalmente, afectan las articulaciones de los hombros, dedos de las manos, rodillas, tobillos y columna vertebral. Por esto, es importante saber cómo se generan, cómo prevenirlas y tratarlas.

A continuación, te diremos cuáles son las lesiones más comunes que pueden presentar los jugadores mientras practican el voleibol:

Tendinitis del manguito rotador

Las lesiones del manguito rotador son muy frecuentes en la práctica del voleibol. Representa una de las partes del cuerpo humano esenciales para generar fuerza y mover el hombro al momento de lanzar la pelota. El jugador realiza movimientos repetitivos realizador por encima de la cabeza al servir, bloquear genera desgarros parciales o totales en los músculos.

De esta forma, se produce inflamación y fatiga que los deportistas describen como un dolor profundo a nivel de hombro. Esto dificulta las acciones que representan elevar el miembro superior como peinarse o intentar tocarse la espalda. Además, se genera mucha debilidad en los brazos.

Lesión SLAP

Es el desgarro parcial o total del fibrocartílago Labrum y su nombre deriva de sus siglas en ingles “Superior Labrum Anterior to Posterior”. Este fibrocartílago cubre la cavidad glenoidea para asentar y darle soporte a la cabeza humeral y aumentar la estabilidad de la articulación.

Se debe a caídas sobre el hombro en abducción, extendido y en ligera flexión o por movimientos repetidos de lanzamiento. Se clasifica en 4 tipos en dependencia del nivel de desgarro que presente el labrum. Provoca un dolor intenso a nivel del hombro, sobre todo al elevar el brazo, también chasquidos, debilidad e inestabilidad.

Pinzamientos de hombro

Se trata de un síndrome de compresión a nivel de la articulación del hombro que en general es multifactorial. El pinzamiento es el pellizco en los tejidos blandos, provocando la tendinitis del músculo supraespinoso, bursitis y tendinitis del hombro. Las principales causas de esta lesión se deben a calcificaciones o espolones óseos, tensión de la capsula y debilidad del manguito rotador. Entre los síntomas asociados se encuentran dolor en el hombro con los movimientos por encima de la cabeza y rigidez.

Esguince de la muñeca

Aunque no es una lesión muy frecuente en los jugadores deportivos de voleibol puede presentarse. Comúnmente se conoce como “muñeca abierta” y representa en realidad la distención, desagarro o ruptura de los ligamentos de la muñeca.

Estas se producen por el sobreuso y la alta intensidad de los entrenamientos, traumatismos directos sobre la articulación o caídas sobre ella. En consecuencia, generan dolor, inflamación y dificultad para mover la articulación de la muñeca.

Fracturas, luxaciones y esguinces de los dedos

Los dedos de las manos es otra de las partes más vulnerables en los jugadores de voleibol. En general, las lesiones se producen por los golpes fuertes de la pelota o balón sobre la punta de los dedos. Esto se debe a la debilidad y sensibilidad de los dedos de las manos al realizar servicios, bloqueos y clavadas.

De esta forma, pueden producirse fracturas, luxaciones y lesiones a nivel de los ligamentos y tendones de los dedos. Los jugadores pueden darse cuenta cuando presentan un dolor intenso, incapaz para moverlos, aumento de volumen y deformidad.

Esguince de tobillo

Los esguinces de tobillo es una lesión muy frecuente en los jugadores de voleibol y es la principal causa de incapacidades. Suelen producirse cuando el deportista salta y cae incorrectamente perdiendo la estabilidad del pie. También, debido a una accidental caída sobre el pie de otro de los jugadores que provoca una pérdida del equilibrio.

Los esguinces se clasifican en 3 grados en dependencia de la gravedad de la lesión. Un esguince grado I es leve, sin haber desgarro o ruptura de los ligamentos; el grado II presenta desgarro de los ligamentos. Y, el grado III es mucho más grave porque presenta desgarro total de los ligamentos y su resolución es quirúrgica.

Tendinitis rotuliana

Es una patología que se presenta en los deportes donde se deben realizar actividades como saltar de forma repetitiva. En el caso del voleibol se genera cuando los voleibolistas realizan movimientos de remates y bloqueos.

Se presenta como una inflamación acentuada a nivel de tendón con conecta a la tibia con la rótula. Estas generan un dolor intenso a nivel de la rodilla en la zona superior o inferior de la rótula. Además, se acompaña de disminución de la fuerza muscular en el músculo cuádriceps femoral.

Ruptura del ligamento cruzado anterior

Esta lesión también es una de las más frecuentes a nivel de los miembros inferiores de los jugadores de voleibol. Se producen cuando los jugadores saltan fuerte y cae sobre los pies extendidos. En consecuencia, produce un chasquido fuertemente audible, acompañado de dolor intenso, aumento de volumen e imposibilidad para agacharse o sentarse. Una vez producida la lesión no existe la probabilidad de que pueda resolverse de forma natural. La única forma de tratar esta lesión es mediante una reconstrucción quirúrgica.

Tendinitis del tendón de Aquiles

Es una inflamación del tendón de Aquiles, que es una estructura fibrosa que conecta a los músculos de la pierna con el pie. Es producto de la sobrecarga de los músculos de la pantorrilla en voleibolistas que practican fines de semana de forma muy intensa. Esto puede generar inflamación y desgarros parciales o totales a nivel del tendón.

Es característico que los jugadores comiencen con un dolor leve en la zona posterior de la pierna después de los entrenamientos. Sin embargo, después de varias semanas puede agravarse con rigidez en las mañanas e imposibilidad de realizar las actividades cotidianas.

Fascitis plantar

Es una inflamación de la banda de tejido gruesa que cubre la planta del pie llamada fascia plantar. Se produce en los voleibolistas debido a los movimientos de saltos repetidas veces y por no usar el calzado correcto en la práctica. Esto se debe a la tensión y estrés que se genera sobre la fascia que puede generar inflamación y desgarros parciales o totales. Los jugadores de voleibol suelen referir un dolor lacerante en la plata del pie, sobre todo al levantarse que va mejorando con las actividades diarias. Sin embargo, puede empeorar después de las prácticas deportivas.

Dolor en la columna lumbar

Las lesiones a nivel de la columna lumbar son la principal causa del dolor crónico a nivel de la espalda baja en los jugadores de voleibol. Se deben a la inflamación en los ligamentos y músculos lumbares, así como a la compresión de los nervios y discos vertebrales. Estas lesiones se producen debido a los giros bruscos del tronco y la hiperextensión de las vértebras hacia atrás.

También, generan un dolor intenso a nivel de la espalda baja que se irradia hacia los glúteos y las piernas. Esto puede generar entumecimiento y debilidad en la pierna afectada y es debida específicamente a la inflamación del nervio ciático.

Contracturas y desgarros musculares

Las contracturas y desgarros musculares pueden presentarse de forma muy frecuente en los practicantes del voleibol. Las contracturas y desgarros musculares se producen por una disminución del flujo sanguíneo a nivel muscular, sobrecarga muscular, desequilibrio hidroelectrolítico o traumatismos. Esto ocurre con frecuencia cuando no se realizan los ejercicios de calentamiento, enfriamiento y estiramientos musculares.

Generan dolor a nivel de los músculos afectados con presencia de un bulto que se debe al acortamiento de las fibras musculares. Este acortamiento es involuntario y cuando el acortamiento genera mucha más tensión puede producirse un desgarro de las fibras musculares.

Fracturas

Las fracturas de huesos representan una de las lesiones más graves en los jugadores de voleibol. Pueden producirse debido a impactos fuertes sobre los miembros superiores, inferiores e incluso en la columna vertebral. Estas se generan produciendo un crujir o chasquido fuerte que se acompaña de un fuerte dolor. Además, produce aumento de volumen, deformidad e incapacidad para mover la zona lesionada.

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¿Cómo prevenir las lesiones cuando practicamos voleibol?

¿Cómo prevenir las lesiones cuando practicamos voleibol?

Las lesiones en la práctica deportiva del voleibol representan un riesgo muchas veces inevitable a pesar de representar un deporte seguro. Los jugadores de voleibol tienen riesgos a padecer lesiones a nivel de los hombros, dedos de las manos, rodillas, tobillos y columna. Es por eso que se debe tener en cuenta algunas consideraciones en cuanto al estado físico, técnicas adecuadas y las siguientes recomendaciones:

Calentamiento

El calentamiento es la base de todo entrenamiento en cualquier deporte. En el caso del voleibol es esencial para evitar la aparición de lesiones moderadas y graves que comprometan el desempeño del deportista.

En el calentamiento del voleibol deben realizarse una serie de ejercicios específicos para preparar al cuerpo del deportista. Esta etapa deberá ser por aproximadamente 15 a 20 minutos, sin embargo, aumentará si la práctica o partido supera los 60 minutos.

Estas son algunas de las rutinas que puedes seguir:

  • Trote rápido: Trotar es una actividad que permite aumentar la frecuencia cardiaca para ofrecerle un mayor flujo sanguíneo a los músculos. De esta manera se garantiza que exista una mejor oxigenación al momento de iniciar la práctica deportiva y debe realizarse por al menos 5 minutos. El trote deberá ir aumentado de intensidad para ir reforzando la resistencia del jugador.
  • Rutinas para aumentar la resistencia: Después de trotar es necesario iniciar una rutina para aumentar la resistencia del deportista por 5 minutos más. Se deben combinar ejercicios de saltos, carreras, pequeños obstáculos, desplazamientos con cambios de dirección y circuitos de agilidad y coordinación.
  • Estiramientos: Los estiramientos son una parte importante del calentamiento en el voleibol. Favorecen la elasticidad y flexibilidad muscular y evitan la aparición de contracturas musculares. Entre los más recomendados están los destinados a la movilidad articular a nivel de hombros, codos, muñecas, rodillas y tobillos. También, se deben estirar los músculos de los miembros superiores, inferiores y espalda.

Enfriamiento

Los ejercicios de enfriamiento corresponden al conjunto de actividades que se llevan a cabo para bajar la intensidad de los entrenamientos. Se realizan después de cualquier entrenamiento físico o partido. Su importancia radica en regresar y restituir al organismo a sus estados neuromusculares y metabólicos normales. Se deben aplicar técnicas de relajación y respiración que ayuden a soltar los miembros superiores e inferiores y la espalda.

La forma de enfriarse en el voleibol es muy sencilla:

  • Caminar: Caminar sirve para disminuir la actividad muscular y deberá realizarse acompañada de respiraciones profundas. Se deben realizar tres caminatas suaves alrededor de la cancha, realizando movimientos suaves con los brazos. Luego tres caminatas lentas sin ningún tipo de movimientos.
  • Estiramientos suaves: Se debe culminar la sesión realizando otra serie de ejercicios de estiramientos para evitar lesiones musculares y disminuir el dolor. Los ejercicios que deben combinarse estiramientos de los brazos, espalda y piernas.

Equipamiento adecuado

El voleibol es uno de los deportes preferidos a nivel mundial, y se caracteriza por ser una disciplina muy divertida. Al igual que cualquier deporte, en el voleibol es necesario utilizar el equipamiento adecuado. Si andas iniciándote en el mundo del voleibol te recomiendo que sigas estas recomendaciones:

  • Ropa: La ropa adecuada para las prácticas del voleibol deben estar elaboradas en licra para garantizar comodidad y frescor. La indumentaria debe componerse de pantalones cortos ceñidos al cuerpo para evitar roces, además de evitar inconvenientes de desplazamiento.
  • Calzado: Disponer de un calzado adecuado es muy importante. Deben contar con una suela de goma que aporte mejor tracción y con un diseño que proteja al pie al realizar movimientos laterales. Además, la parte delantera deberá ser gruesa para evitar lesiones en las piernas al realizar saltos continuos.
  • Calcetines: El complemento de un buen calzado siempre serán los calcetines. Es importante que estén elaboradas en un buen tejido para que ofrezcan comodidad al momento de jugar. También es recomendable usarlas hasta la rodilla o tipo media para que se adapten mejor al tobillo.
  • Rodilleras: Es una de las piezas que evitará las lesiones y accidentes a nivel de las rodillas, también hematomas y escoriaciones. El tamaño y el grosor de la tobillera dependerá de la edad y el nivel de experiencia del jugador.
  • Red: Sin una buena red no puede existir juego de voleibol. Se trata de una red fija, colgada de dos postes a una altura promedio de 2,43 en hombres y 2,24 en mujeres.
  • Pelota: La pelota de ser esférica, recubierta de cuero o en su defecto de cuero sintético. Es importante elegir una pelota liviana y cómoda para prevenir lesiones a nivel de las articulaciones de los dedos.

Nutrición e hidratación

En el voleibol se requiere mucha fuerza, agilidad, rapidez, potencia y sobre todo mucha resistencia exigiendo tener un nivel de energía alto. Los altos gastos de energía requieren el mantenimiento de una dieta balanceada, que sería la base y el combustible para el organismo. En este caso se deben consumir cantidades suficientes de hidratos de carbono que se distribuirán en todo el día.

Las proporciones de nutrientes ideal para los jugadores de voleibol deberán ser:

  • 40% de carbohidratos
  • 30% de proteínas
  • 30% de lípidos

La dieta de los voleibolistas debe ser personalizada de acuerdo al estado físico, el nivel de entrenamiento y las competiciones. La idea es asegurar los aportes necesarios de energía, nutrientes y líquidos:

  • Dieta de mantenimiento: El deportista deberá realizar comidas con carbohidratos de bajo índice glucémico como avena, pasta integral y arroz integral. Deberá incluir una porción de proteína magra y grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas. También tendrá que realizar 3 o 4 comidas antes de cada partido con la intención de aumentar las reservas de energía.
  • Dieta durante un partido: Como es tan difícil realizar un consumo de comidas durante un partido de voleibol entonces se deben tomar estrategias. Se pueden realizar consumo de bebidas deportivas ricas en fructosa durante los tiempos de descanso para garantizar el rendimiento todo el partido.
  • Dieta después de un partido: La dieta adecuada después de cada partido es de vital importancia para la recuperación física y muscular. Se deben aumentar los depósitos de glucógeno consumiendo alimentos con alta densidad calórica durante los primeros 60 minutos. Estos incluyen sándwich de queso, jamón, huevo, pollo o atún, ensaladas de frutas, barritas energéticas y suplementos líquidos de recuperación.

La hidratación también es muy importante y como deportista se debe tener un hábito de consumo de líquidos constante con o sin sed. Los entrenamientos de voleibol y los partidos pueden desarrollarse en ambientes cerrados o al aire libre con exposición solar. Estas condiciones generan una pérdida de líquidos y electrolitos que generan mayor fatiga y riesgo de lesiones musculares y articulares.

Por eso es importante un restablecimiento del aporte hídrico y de electrólitos con la ayuda de bebidas deportivas y mucha agua. Se recomienda la ingesta de 50ml cada 10 a 15 minutos de actividad física en entrenamientos que no superen 1 hora de ejercicio intenso. Cuando se traten de partidos que pueden prolongarse se debe usar bebidas altas en carbohidratos.

Estado de forma

Quien desee iniciarse en la práctica deportiva del voleibol debe tener características físicas ideales para adaptarse las exigencias físicas y entrenamientos duros. En general, debe poder realizar movimientos intensos durante al menos 3 o 4 horas desarrollando resistencia muscular, la velocidad y la agilidad.

El voleibol requiere tener ciertas técnicas y tácticas que se van desarrollando con la constante práctica. El jugador deberá realizar un buen uso de los recursos técnicos y combinarlos con buena química y agilidad mental. Esto garantizará el desarrollo de buenas estrategias y destrezas en cada una de las jugadas.

Terapias de recuperación

El proceso de entrenamiento debe involucrar terapias de recuperación para un entrenamiento con un programa preventivo. De esta forma se garantiza minimizar al máximo el riesgo de lesiones deportivas y permite una recuperación adecuada del cuerpo. Estas son algunas de las terapias más recomendadas:

  • Masaje deportivo: El masaje deportivo juega un papel importante en los entrenamientos de voleibol. Mediante esta terapia de recuperación se logra mejorar las condiciones musculares, el rendimiento y la disminución de la fatiga. También activa la circulación mejorando la nutrición y reduciendo la tensión y el dolor muscular.
  • Terapias de frío/calor: La terapia de contraste de temperaturas también es muy útil para evitar las lesiones deportivas. Se aplica calor durante 3 a 4 minutos y posteriormente frío durante 6 a 8 minutos repitiendo el ciclo durante 30 minutos. El calor provoca una vasodilatación para aportar mayor flujo sanguíneo a nivel muscular para una mejor oxigenación y nutrición. En cambio, el frío genera vasoconstricción que reduce los niveles de dolor e inflamación a nivel de los músculos y tejidos blandos.
  • Terapia de compresión: Las prendas de compresión en la práctica del voleibol también son muy útiles para evitar lesiones. Comprende prendas ajustadas alrededor de la piel para ofrecer un mayor flujo sanguíneo mientras de entrena. También evitan roces e irritaciones durante la práctica deportiva y evita la tensión muscular y ayuda a aliviar el dolor.
  • Terapia de acupresión: La acupresión también ayuda a aliviar los dolores y la fatiga muscular. Se trata de una terapia alternativa de la medicina tradicional china donde se aplica presión en los puntos energéticos. De esta forma se genera una liberación de energía y circulación de bienestar y relajación.
  • Termoterapia y crioterapia: El frío y el calor también pueden usarse por separado mediante la termoterapia y la crioterapia. La termoterapia busca ofrecer relajación de los músculos y los tejidos gracias a la vasodilatación que produce el calor. En cambio, el frío es un potente analgésico y antiinflamatorio ideal para recuperar los músculos del dolor y la fatiga.

¿Cómo aplicar el método RICE para tratar las lesiones de primeros auxilios en jugadores de voleibol?

¿Cómo aplicar el método RICE para tratar las lesiones de primeros auxilios en jugadores de voleibol?

La mejor manera de ayudar en las lesiones deportivas es usar el método RICE como tratamiento primario. El método RICE con los años se ha actualizado al método PRICE, sin embargo, el primero es mucho más conocido. Las siglas del método PRICE significan, protección, descanso, hielo, compresión y elevación.

Cuando ocurren lesiones en la práctica deportiva del voleibol puede usarse de la siguiente manera:

  • Protección: La protección es necesaria para prevenir lesiones o complicaciones a nivel de las lesiones. Lo ideal usar un inmovilizador funcional como un vendaje elástico, órtesis o soportes articulares.
  • Reposo: El reposo garantiza una disminución del flujo sanguíneo a nivel del área lesionada evitando el dolor y la inflamación. El reposo se recomienda las primeras 48 horas y no debe exceder este tiempo. Lo ideal es realizar movimientos en el área que se mantiene sana y evitar los movimientos sobre el área lesionada.
  • Hielo: Aplicar hielo garantiza un alivio del dolor ya que produce un efecto analgésico. El frío puede colocarse mediante compresas o con bolsas de gel los primeros 20 minutos de producida la lesión. También debe extenderse las primeras 48 horas 20 minutos entre 6 y 8 veces al día.
  • Compresión: La compresión ayuda a disminuir la inflamación y aporta mayor soporte del área lesionada. Debe realizarse con un vendaje elástico para evitar la extravasación de líquido a los tejidos. De esta forma también se garantiza la movilidad relativa de las zonas lesionadas.
  • Elevación: La elevación de la zona lesionada es fundamental sobre todo si se trata de lesiones en los miembros inferiores. Esta técnica permite una regulación del flujo sanguíneo y la presión arterial a nivel de la zona afectada. Se debe elevar la zona lesionada 30cm por encima del corazón para aumentar el retorno venoso y reducir el edema y dolor.

¿Cuándo debemos acudir a un especialista para el tratamiento de lesiones en jugadores de voleibol?

Muchas veces las lesiones resultan ser más graves que lo habitual y en ese caso se requieren medidas más específicas. Cuando las lesiones son graves existen diversos signos y síntomas que los deportistas pueden detectar rápidamente cuando deben acudir a un especialista:

  • Dolor continuo: Por lo general cuando existen lesiones graves o crónicas el dolor no mejora. La característica de este dolor es que puede empeorar con el tiempo y que interrumpe las actividades diarias y el sueño.
  • Imposibilidad para realizar movimientos: Si la limitación funcional de la zona afectada es mucho más acentuada y continua nos estaría hablando de una lesión grave.
  • Deformidad: Un aumento de volumen o deformidad de la zona afectada supone una lesión grave a nivel osteomuscular. Es muy probable que existan fracturas de huesos o desgarros importantes de músculos, ligamentos o tendones. Las zonas importantes en el voleibol son el hombro, manos, rodillas y tobillos.
  • Crujir: La presencia de un crujir al momento de producirse la lesión o al realizar movimientos es de gran preocupación. Es un signo importante de fractura o desgarro de ligamentos, tendones y músculos.
  • Presencia de hematomas: Los cambios de coloración a nivel de la zona afectada son características de lesiones donde se ha afectado a nivel vascular. La presencia de hematomas nos predice hemorragias y lesiones graves a nivel de los tejidos blandos.
  • Pérdida de la sensibilidad: Si posterior a alguna lesión se sufre alguna perdida de la sensibilidad es momento de consultar a un especialista. Sobre todo, si es posterior a lesiones agudas o crónicas a nivel de la espalda baja que se irradia a las piernas.
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