Terapias complementarias

Se habla a menudo de las terapias complementarias pero todavía no se tiene del todo claro qué son o cómo y cuánto pueden ayudarnos. Estas como ya indica su propio nombre, son funcionales como refuerzo o complemento a otros tratamientos que se indiquen, que pueden ser de diversa índole. En cualquier caso, van a mejorar tu calidad de vida.

¿Te han recomendado alguna? ¿Tienes una dolencia y no sabes cómo actuar? Continúa leyendo nuestro post y te contamos qué es exactamente una terapia de complemento y alternativa, qué utilidad real tienen en los diversos campos y, por supuesto, cuáles son las más utilizadas, conociendo los diferentes tipos, sus contraindicaciones, etc.

¿Qué son las terapias complementarias y alternativas?

terapias complementarias y alternativas

Una terapia es un conjunto de acciones encaminadas diagnosticar una enfermedad, tratarla o prevenirla así como para mantener el bienestar de nuestro organismo.

El adjetivo “complementario” ya nos va a indicar que los tratamientos que vamos a ver hoy, la terapia complementaria, se considera a aquellas actuaciones que se aplican como refuerzo o, directamente, complemento, de otras, que serían las principales.

Por lo general, se denomina como terapias complementarias a aquellas que no tienen rigor científico o que su efectividad no ha podido ser probada científicamente todavía. Estas acompañan a los procedimientos del sistema sanitario tradicional del lugar, el cual, como bien sabes, difiere según el país del que hablemos; no todos se rigen por la misma corriente.

Por otro lado, cabría mencionar las terapias alternativas, que no son lo mismo que las terapias complementarias. Un tratamiento alternativo es aquel que se utiliza en lugar de los procedimientos médicos convencionales del lugar, no en paralelo o como potenciador.

Características:

Diferenciados estos conceptos, podemos hablar ya de las características de las terapias complementarias (que, en algunos casos, pueden ser también alternativas).

  • Por ejemplo, es habitual que se deseche la idea del uso de fármacos y maquinaria médica.
  • Se hace uso de elemento más básicos y, sobre todo, de técnicas manuales.
  • Se recurre mucho al uso de plantas, tanto su ingesta como su aroma, así como a los minerales.
  • Muchas se rigen por creencias espirituales, como la alineación de los chakras o la corriente de energía interior.
  • Otras van de la mano de otras actuaciones, como meditación o una dieta específica.
  • Nunca se deben utilizar como método de sanación principal, sino como un apoyo a otro que será el protagonista y principal benefactor para nuestro organismo.
  • Aún siendo un coadyuvante, mitiga efectos y síntomas que las patologías, acciones, enfermedades y lesiones provocan en nuestro organismo.
  • Se recomiendan por expertos médicos.

¿Para qué sirven las terapias complementarias y qué efectos tienen sobre nuestra salud?

Una terapia alternativa sirve para potenciar un tratamiento basado en la medicina convencional. También puede, además, aportar algunos beneficios extra que no encontramos en nuestro tratamiento básico de medicina. En cualquier caso, siempre mejora la calidad de vida y supone un confort extra.

En teoría, no se recomienda como tratamiento principal, si bien, es verdad que, en ciertas circunstancias, sí acudimos a ellas debido a que consideramos que estas no son graves. Por ejemplo, cuando hacemos una mudanza y nos da un tirón en el hombro solemos acudir a un masajista sin pasar por nuestro médico de cabecera.

¿Es esto correcto? Depende del problema que tengamos y de la terapia a la que recurramos, por supuesto.

Por ese motivo, siempre es mejor pasar por consulta, de manera que sea un profesional cualificado el que nos indique si los tratamientos complementarios tendrán un efecto positivo o suficiente o si, por contra, se requiere de la medicina convencional para tratar el padecimiento que presentamos.

En cuanto a los beneficios, a nivel particular, son muchísimos y están determinados por el tipo de terapia complementaria, pues hay varias y, aunque tienen puntos en común, son diferentes, por supuesto.

Algunos, tanto generales como particulares de cada tipo de terapia, que podemos indicar son:

  • Relajación.
  • Bienestar general o mayor grado de confort.
  • Calidad de vida aumentada.
  • Mantenimiento del estado de músculos, ligamentos, vasos sanguíneos…
  • Fortalecimiento de los tejidos.
  • Reducción o eliminación del dolor muscular, articular o ligamentoso.
  • Mitigación de síntomas variados como hinchazón, falta de riego sanguíneo, alta tensión arterial.
  • Recuperación de movilidad y motilidad.
  • Regeneración de líquidos.
  • Eliminación de residuos líquidos.
  • Recuperación y normalización postcirugía, tras lesiones o accidentes, etc. de tejidos y sistemas.

Clasificación y tipos de terapias alternativas o complementarias

Clasificación y tipos de terapias alternativas o complementarias

Por su aplicación en nuestro país, sus beneficios y su popularidad en general, los tipos de terapias complementarias y/o alternativas que más recomendamos y que pueden formar una clasificación de estas son la de compresión, la de masaje, la de acupresión y las terapias de temperatura. De manera secundaria, por supuesto, existen muchísimas otras.

Crioterapia

En esencia se trata de la aplicación de frío en los tejidos blandos y articulaciones para conseguir objetivos que van desde una reducción de inflamación hasta el alivio del dolor y la oxigenación de las células para mejorar su recuperación de cualquier lesión. Sin embargo, esta utiliza temperaturas extremas que están varios grados bajo cero, por lo que siempre deben ser aplicadas por un profesional.

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Electroterapia

Esta es una técnica que busca alivio a dolores y algunas dolencias físicas mediante la aplicación de energía eléctrica y electromagnética, entre otras variantes, a través de la piel con el uso de almohadillas conductoras llamadas electrodos. Es un tipo de terapia segura y que debe ser aplicada por un fisioterapeuta especializado en la manipulación de electricidad para abordar algunas clases de dolencias.

Electroestimulación muscular (EMS)

Estimulación Eléctrica Muscular es la respuesta a la contracción muscular utilizando impulsos eléctricos de baja y media frecuencia. Dichos impulsos son generados por un electroestimulador y se transmiten a los músculos mediante electrodos situados estratégicamente para generar una contracción muscular natural. Gracias a los últimos avances en los campos de la electroestimulación y la neurociencia, se ha desarrollado un nuevo y revolucionario concepto: La electroestimulación integral activa.

Método RICE

El método R.I.C.E puede que, por estas siglas, desconocido aún para ti, es un protocolo médico que nos ayuda, con sencillos pasos, a recuperarnos después de una lesión. En este texto te explicamos a fondo en qué consiste, punto a punto, y sus ventajas. También conocerás ante qué tipo de lesiones podemos usar el método RICE y, por supuesto, te hablaremos de otros protocolos similares, pues es posible que en tu caso necesites beneficiarte de algún otro como el PRICE, POLICE, el RICER, o el MEAT.

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Terapia de acupresión

Consiste en estimular los puntos de presión y tensión del cuerpo mediante la yema de los dedos, las palmas de las manos e incluso los codos. Con la acupresión se consigue liberar tensión en diversas zonas del cuerpo, lo que no solo se traduce en minimizar al máximo el estrés, sino que también estimula la regeneración de los tejidos blandos gracias a la enorme cantidad de endorfinas que libera el cuerpo en una sola sesión. Se han diseñado nuevos productos para realizar la terapia de acupresión que ayudan a presionar los puntos gatillo de nuestro cuerpo.

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Terapia de compresión

La terapia de compresión consiste en aplicar presión mediante vendas o prendas de compresión a la zona del cuerpo en la que se presenta una dolencia, ya que esta ayuda a evitar la inflamación sin tener que recurrir a ningún fármaco, lo que hace el proceso de recuperación mucho más natural. Además, también es una excelente forma de prevenir lesiones, en especial si practicas alguna disciplina deportiva ya que esta reduce el impacto y las vibraciones en los músculos, mejora el flujo de sangre y puede aumentar el rendimiento deportivo.

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Terapia de frío y calor

El uso del frío y el calor (terapia de contraste) de manera alternada es una de las terapias más usadas a nivel mundial. Llevar el cuerpo a una determinada temperatura está comprobado que tiene efectos específicos que pueden beneficiar en el tratamiento de dolencias. El frío favorece la vasoconstricción sanguínea, lo que lo convierte en un aliado ideal para reducir procesos inflamatorios y aliviar dolores, mientras que el calor es todo lo contrario. Con el calor se favorece la vasodilatación, lo que tiene un efecto relajante en los tejidos y mejora la absorción de nutrientes.

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Terapia de liberación miofascial

La terapia funciona al liberar toda la tensión acumulada en una zona del tejido miofascial, que es una de las principales causas de dolor, así como estirar los tejidos para que se relajen y la dolencia se diluya, generando alivio. Sin embargo, esta puede no ser una cura total para la lesión, ya que llegados a este punto es posible que el problema se haya vuelto crónico.

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Terapia de masaje

Los masajes son la mejor forma de hacer frente a cualquier lesión o dolencia, en especial si se encuentra en los músculos o articulaciones. Esta terapia consiste en estimular los tejidos blandos del cuerpo para liberar tensión en ellos e incitar al cuerpo a producir más endorfinas, lo que reduce considerablemente todo tipo de dolores y mejora la regeneración celular para que la recuperación, no solo sea más rápida, sino también mucho más placentera.

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Terapia de masaje de percusión

La terapia de percusión es el tratamiento del tejido muscular y fascia profundo, utilizando movimientos rápidos y verticales dentro de las adherencias musculares, causando así una respuesta neuromuscular. El uso profesional de esta terapia combina la ciencia de nuestra amplitud, frecuencia y torque.

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Terapia de puntos gatillo

Los puntos de dolor miofascial o puntos gatillo son nudos que se crean en los tejidos musculares más profundos, causando un intenso dolor. El mismo no siempre se manifiesta justo en la zona en la que se desarrolla el punto, sino que es referido a zonas cercanas que aparentemente no parecen estar relacionadas. De hecho se estima que más del 80% del dolor se manifiesta en otras partes del cuerpo.

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Termoterapia

Con esta se consigue otra serie de beneficios pero todos con el mismo objetivo, el de ayudar en la recuperación de una lesión. En este caso, se mejora la circulación sanguínea gracias a la vasodilatación, así como un efecto sedante y relajante que hará que cualquier proceso de rehabilitación de una lesión sea más placentero para el paciente.

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Otras terapias alternativas efectivas

terapias alternativas efectivas
Remedios naturales con uso de plantas: Las plantas pueden ser muy prácticas por ofrecer beneficios naturales, poco invasivos y por poder hacer de diferentes maneras. Podemos tomar infusiones, hacer respiraciones, untarnos emplastes. Por supuesto, la variedad de especies que existe supone que tengamos solución para una gran cantidad de problemas leves o leves-moderados de todo tipo. Dolor estomacal, insomnio o mala calidad del sueño, tonificación de la piel, resfriado, estrés, tejido mal cicatrizado, caspa, inflamación, dolor, distimia, intoxicación hepática o del aparato digestivo, mala circulación, sistema inmune débil, contusiones etc.

Acupuntura: Tiene la misma base que la digitopresión, la estimulación de puntos con desórdenes a raíz de la actuación sobre puntos meridianos teóricamente conectados. La diferencia es que la acupuntura no se vale de la presión con los dedos sino del uso de ligerísimas agujas que se introducen unos pocos milímetros en la piel.

Los puntos y los efectos sí son iguales a los de la terapia de presión digital pero la práctica es más complicada. Debemos conocer en qué ángulo y profundidad se coloca cada una de ellas según los punto en los que estemos trabajando.

Kinesioterapia: Simplemente haciendo atención al nombre ya podemos ver que esta es una ciencia que basa el tratamiento de las enfermedades en el movimiento, formando parte de la fisioterapia. Puede ser curativa, por supuesto, pero también se usa como método preventivo, sobre todo en pacientes con problemas recurrentes. También la clasificamos como activa o pasiva según si la persona tiene más o menos protagonismo a la hora de realizarla o actúa como sujeto pasivo, siendo el experto quien realiza todo el trabajo.

Este consiste en torsiones, presión, tracción, flexión… Con sesiones de kinesioterapia mejoras la respuesta muscular, se evita la rigidez de las articulaciones, se alivian síntomas de hemiplejias, aumenta el rango de movilidad, se tratan y previenen enfermedades respiratorias y, en general, se busca mantener la normal capacidad funcional.

Aromaterapia: Es una medicina complementaria derivada de la medicina de herbolario que se basa en la introducción de los aromas, mediante el olfato, en el torrente sanguíneo. En ocasiones, también se utilizan lociones aromáticas para aplicar de manera tópica y que penetren en la dermis.

Generalmente se utiliza como complemento en otras terapias como al darnos un masaje o un baño, aunque es cierto que también se realiza como tal, quemando aceites, gelatinas o velas, encendiendo inciensos. Los efectos se dan a un nivel básico frente a dolores menores, patologías de carácter digestivos, en trastornos premenstruales, frente a cuadros de ansiedad y estrés, problemas cutáneos…

Osteopatía: Como la kinesioterapia, forma parte de la fisioterapia, viendo nuestro cuerpo humano desde un punto de vita holístico y clasificándola en estructural, craneal y visceral. Los intercambios de nuestro organismo son los que permiten que se dé este equilibrio. Incluye técnicas manuales así como otros tratamientos no invasivos que buscan el equilibrio orgánico a nivel general. Con la osteopatía preservamos las funciones orgánicas a todos los niveles, incluyendo los sistemas músculo-esquelético, el nervioso, el linfático, el respiratorio o el cardiovascular.

Retroalimentación: Como término, se trata de la recepción de información sobre los efectos que uno mismo causa sobre los demás, que son los que la generan. Como terapia, consiste en ganar consciencia de cómo reacciona nuestro cuerpo antes estímulos como el dolor o la tensión.

Nos valemos de equipos eléctricos de alta sensibilidad u otros para monitorear puntos básicos como la temperatura, la presión sanguínea o el ritmo cardíaco. Con ella se trata desde la motilidad, la alta presión arterial o la tensión muscular hasta el déficit de atención. En definitiva, aborda el tratamiento de problemas con origen o repercusión en el sistema nervioso.

Meditación: Esta se vale de la capacidad de la mente para mejorar psíquica, emocional y también físicamente. Incluye varias prácticas para focalizarse, para mejorar la propiocepción y para relajarse. Para la mayoría de circunstancias, la meditación se da en conjunto con otra práctica, ya sea convencional o complementaria como la acupuntura.

Tiene efectos evidentes para reducir el nivel de estrés, para concentrarse, para dormir mejor, mejorar el estado depresivo, eliminar la ansiedad, en la distensión muscular, para aliviar el dolor de carácter crónico o para calmarse y comprender cómo está funcionando nuestro cuerpo para tratarlo punto a punto.

Relajación: Forma parte de la meditación en su estado más básico. En la actualidad se puede considerar una terapia con nombre propio debido a que se puede realizar de múltiples maneras y sin alcanzar el aspecto más religioso o de ritual de la meditación. Las técnicas de relajación incluyen la respiración, el descanso con música o incluso la hipnosis.

Con ella puedes desde destensar todo tu cuerpo hasta aprender a enfocar la atención en un punto para evitar el resto. Consigues un alto grado de confort con el que, al distensionarnos, se mejoran contracturas, se mejora la motilidad, se normaliza el tono muscular… También, por supuesto, tratamos problemas como el estrés y la ansiedad, la fatiga la irregularidad en el ritmo cardíaco…

Ultrasonido: Se aplican ondas sonoras de alta frecuencia con las que se causa confort en articulaciones resentidas y músculos constreñidos y con dolor.

Homeopatía: Una terapia considerada medicina convencional en algunos países que trata todo tipo de problemas y enfermedades ingiriendo medicamentos homeopáticos. Estos se calculan concienzudamente en su dosis, pues resultan ser la sustancia responsable de la enfermedad en una dosis ínfima (algo así como una vacuna pero de proporciones prácticamente imperceptibles).

Más allá de curarnos, la homeopatía, como muchas otras terapias, busca que encontremos el equilibrio de nuestro organismo, modo en el que no padecemos de enfermedades. Trata desde problemas agudos como diarreas o migraña hasta crónicos como son la dermatitis, afecciones reumáticas, alergia, así como en la prevención de enfermedades de repetición como cistitis u otitis. También es un recurso usado como paliativo, controlando síntomas diversos como náuseas, dolor, etc.

Risoterapia: Esta es una técnica terapéutica con una fuerte base en la psicología. La mejora de esta se da a nivel mental y emocional, creando sinergias positivas que ayudan a que otras terapias funcionen mucho mejor. Los beneficios físicos también se aprecian, si bien, son consecuencia de estas otras técnicas.

La descarga emocional que produce la risa provoca que se generen diversas hormonas que nos relajan nos producen felicidad, calma, bienestar e incluso analgesia, se favorece el buen funcionamiento del sistema circulatorio, aumentamos la oxigenación, se relajan directamente los músculos del rostro e indirectamente muchos otros hasta llegar a los 300, incluyendo espalda, cuello, hombros, abdomen etc. En una sesión, se reúnen varias personas y se practican diferentes tipos de risa como la  estimulada, la patológica o la inducida.

¿Existen contraindicaciones en el uso de terapias complementarias para la salud?

Como ocurre en prácticamente cualquier práctica, las terapias complementarias tienen contraindicaciones, por supuesto. Sin embargo, estas no son altamente peligrosas salvo que se produzca una grave negligencia por parte del practicante.

Tanto es así que ya hay países de Occidente que abogan por el uso de medicina alternativa como método principal en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades así como el mantenimiento del mejor estado de salud posible.

En Alemania, por ejemplo, está regulada la práctica de la naturopatía y la homeopatía de manera profesional, incluyendo, con ello, la formación reglada de estas. Esto nos sirve para hacernos una idea de cómo de afectados negativamente nos podemos ver si somos receptores de este tipo de terapias.

Como hemos dicho, hay contraindicaciones (puedes verlas todas ojeando cada una de las terapias en nuestra web), pero estas son pocas, de difícil ocurrencia y de fácil reducción o eliminación. Esto supone que el uso de estas aumente, recurriendo a ellas para tratarnos con un mínimo de efectos secundarios o problemas derivados de su práctica.

Si te paras a pensarlo, resulta más que evidente. Hay, nos guste o no, circunstancias es las que realizar una acción en nuestro cuerpo puede ser perjudicial. Ejemplos claros son las heridas abiertas, la propensión a problemas sanguíneos (trombos, falta de riego o caudal irregular…), hipersensibilidad, tejidos o huesos rotos, embarazo en algunos casos, grave inflamación, padecimiento de fiebre o enfermedades diversas y muchísimos otros.

¿En qué campos de la salud son usadas principalmente las terapias alternativas?

Masaje Deportivo

Como podrás imaginar de todo lo comentado anteriormente, estas prácticas alternativas y complementarias se usan en campos diversos de nuestra salud, siendo beneficiosas en puntos totalmente dispares.

Enfermería y cuidados paliativos

Algunos de los beneficios que ofrecen las diversas terapias que hemos visto no son tan efectivos como encontramos en la medicina convencional. Sin embargo, sí son suficientes en enfermería así como recurso paliativo para distintas circunstancias, como tras una intervención o rehabilitación, o como parte de esta.

La relajación, la meditación, los masajes, los baños calientes y muchos otros recursos sientan genial para reducir efectos secundarios de una medicación fuerte, para reducir nuestras preocupaciones al disfrutar de un bienestar general, a la hora de reducir el dolor tras realizar ejercicios de rehabilitación o, sencillamente, al ponernos una inyección. Los ejemplos son incontables.

Salud mental

Aunque se suele buscar un beneficio físico, lo cierto es que muchas de estas actuaciones también afecta de manera directa e indirecta a nuestra salud mental. El relax, el confort o la concentración nos ayudan a eliminar tensiones, a reducir y, con ello, la ansiedad. También aprendemos a concebirnos de una manera más realista, tomamos conciencia de nuestro cuerpo, de nuestras debilidades, de cómo nos encontramos…

Por otro lado, no dejaremos de mencionar que las implicaciones estéticas de alguna de estas terapias nos hacen mejorar nuestra autoestima, ayudándonos, sencillamente a ser más felices. ¿Cómo ocurre esto? El masaje, la crioterapia o la compresión ayudan, con sus efectos como el drenaje de líquidos, la pérdida de volumen e incluso de peso, la eliminación de verrugas o manchas y muchos otros casos,

Deporte

El impacto directo en músculos, principalmente, ligamentos y articulaciones de muchas de estas prácticas hacen que sean ampliamente utilizadas en el mundo del deporte. Parte de los entrenamientos incluyen baños de contraste, tras la vuelta a vestuarios se realizan masajes para recolocar los tejidos, se puede mejorar el rendimiento tanto a nivel físico como mental, por supuesto, se trabaja eficazmente sobre las lesiones, se evitan, se mantienen el tono, etc.

Prevención

La salud preventiva es realmente importante. Si mantenemos nuestras funciones será mucho más difícil caer enfermos o lesionarnos. Aquí el mantenimiento del tono muscular, el equilibrio de los elementos internos, la oxigenación y nutrición, la eliminación del estrés y el mantenimiento de un estado general de calma, juegan un papel realmente importante. Es evidente que estos ayudarán a mantenernos saludables en diferentes aspectos.

Enfermedades crónicas (dolor)

Muchas de las enfermedades crónicas que padecemos en la actualidad tienen como síntoma común el dolor. Puede ser más o menos intenso, darse de manera general o en un foco y ser más o menos llevadero, pero estando enfermos sentimos dolor, esto es inevitable.

Ciertamente, los diversos dolores se pueden abarcar de manera directa e indirecta. Podemos incidir en la zona manipulándola de varios modos o bien, atenuar el dolor al relajarnos, adormecernos, despreocuparnos, etc., es decir, dándole un respiro a nuestro cuerpo y nuestra mente.

Si padeces una enfermedad crónica es muy probable que tu especialista ya te haya recomendado alguna terapia complementaria para paliar el dolor, siempre en función de tu enfermedad, tu condición y otros aspectos, por supuesto.

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