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¿Cómo aliviar el dolor en las rodillas?

Reducir el dolor en las rodillas supone, para la mayoría de las personas, la diferencia entre tener o no un buen día. Y es que esta es una articulación grande, compleja y muy funcional, lo que significa que debemos mantenerla en buen estado para gozar de una buen calidad de vida.

¿Te duele la articulación de la rodilla? Este post te va a descubrir qué causa dolor en las rodillas, qué es bueno y qué no para reducir este daño y cómo debes tratarlo y prevenirlo para que a medio y largo plazo no sea un problema para ti.

¿En qué consiste el dolor en la rodilla y cómo identificarlo?

¿En qué consiste el dolor en la rodilla y cómo identificarlo?

El dolor de rodilla es un padecimiento que incluye una sensación bastante desagradable en la zona articular de la pierna. Es la articulación más grande de nuestro cuerpo y también muy compleja. Es fácil saber cuándo nos duele una rodilla pero resulta mucho más complicado saber qué parte específica nos duele, haciendo que un diagnóstico correcto no siempre sea sencillo.

Habitualmente esta sensación es seca, tosca, pero no debemos dejarnos llevar por ello, pues también hay dolores de rodilla realmente agudos, especialmente los producidos por traumatismos, fracturas e infecciones. Por ello, lo mejor es ir conociendo qué tipos de enfermedades y problemas lo producen y qué síntomas acompañan en cada caso.

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¿Qué provoca los dolores articulares en la rodilla y cuáles son las causas qué lo originan?

La rodilla te puede doler por muchos motivos puesto que, como hemos visto, es bastante compleja, conteniendo todo tipo de tejidos blandos como ligamentos, cartílagos y músculos y otros elementos como huesos. Por este motivo, muchas de las situaciones que vivimos cada día pueden ser causante o agravante de un daño.

Vamos a ver las diferentes causas más comunes que producen dolor en la rodilla:

Por desgaste del ligamento

A menudo, el desgaste ligamentoso es el problema de rodilla más común a largo plazo y, por desgracia, no tiene cura. Esto se produce por realizar una actividad de manera continuada durante largos periodos de tiempo o por forzar la articulación más tiempo del debido. Es muy importante cuidar los ligamentos, ya que estos son flexibles y hacen posible el movimiento natural de la rodilla.

Por traumatismos, golpes y caídas

Es evidente que cualquier traumatismo, ya sea porque nos caiga algo sobre la pierna, nos caigamos nosotros o nos den un golpe, va a suponer un dolor que puede ir de leve a severo. El tipo de dolor va depender de la intensidad de estos traumas, de la zona afectada y de las propias características de nuestro cuerpo. Piensa que la rodilla es realmente una articulación compleja, como el tobillo, de manera que un golpe afecta prácticamente a todas sus partes.

Para estos casos, saber que con la aplicación de primeros auxilios del método RICE y quizás algunas sesiones de fisioterapia deberían ser suficiente para reducir el dolor. Los casos más graves sí requieren de otros métodos curativos como la inmovilización, sesiones con otros expertos o incluso, si hay roturas o desplazamientos, de intervención en quirófano.

Al correr o al montar en bicicleta

Para los que practican ciclismo, decir que una correcta posición encima de la bicicleta es muy importante para evitar ciertas molestias, en especial en nuestras articulaciones. Tener el sillín demasiado alto o bajo, hará que forcemos nuestras rodillas y acabemos con dolor. Si vas a practicar este deporte de forma asidua, acude a un profesional para que pueda aconsejarte sobre la correcta postura encima de la bicicleta.

Para los corredores, sobre todo aquellos que comienzan, tener una musculatura tonificada y que soporte los impactos durante la carrera hará que reduzcamos la presión y el trabajo que deba soportar nuestras rodillas al correr. Un calzado adecuado, sesiones de estiramientos, fortalecimiento de los músculos de las piernas y tratamientos de fisioterapia serán métodos idóneos para evitar tener problemas a largo plazo.

Al hacer sentadillas profundas

La sentadilla profunda es un ejercicio intenso y bastante completo, pero que requiere de una considerable técnica para realizarlo de forma correcta. Mal ejecutada o abusando de su práctica, podemos llegar a forzar el ligamento anterior interno de la rodilla, desgastándolo o desgarrándolo.

Si has sentido molestias al realizar flexiones de rodilla con peso, deja de practicarlas hasta encontrarte bien después de un par de días de reposo y hielo, cuando vuelvas a hacer sentadillas, asegúrate de que sea de la manera correcta, si bien se recomienda que la rodilla no sobrepase la punta de los pies, para deportistas experimentados esto no supone un problema, tu serás quien deba valorar si esto te perjudica o no.

En reposo o al apoyar

En estos casos, lo común es que sintamos dolor simplemente porque estamos “en frío”, es decir, porque llevamos tiempo sin articular la pierna. Por supuesto, debe existir un problema previo, ya sea una lesión o una enfermedad que haga que alguna de las numerosas partes de la rodilla no esté preparada para funcionar ni siquiera en las situaciones básicas.

El sedentarismo o el sobrepeso, como veremos más adelante, son detonantes de sufrir molestias en las articulaciones aunque estemos parados o sentados. Cuando no ejercitamos nuestro cuerpo de forma habitual, las articulaciones se van deteriorando, perdiendo flexibilidad y funcionalidad en sus componentes, si a esto le sumamos el sobre peso, todos los síntomas se agravan.

Por tener sobrepeso o en el embarazo

Para aquellas personas que tienen obesidad o sobrepeso, además de todas las complicaciones asociadas a este estado, si sus rodillas empiezan a fallar, se ven más incapacitadas a realizar ejercicio físico, aunque solo sea caminar, y esto hará que su estado empeore.

Las mujeres embarazadas deben cuidar su peso en la medida de lo posible, si bien es normal que algunas articulaciones, como las rodillas, se sientan afectadas por los cambios corporales, no deben preocupar en exceso si luego se recupera el peso anterior al embarazo.

Dolor al subir o bajar escaleras

Generalmente se debe a que tenemos un tendón irritado o que dos piezas hacen un mal juego y se mueven de manera anormal una sobre otra. Ejemplos de esto sería, una terminación de un músculo inflamado sobre un ligamento o una rotura que presiona demasiado el tejido superior que la protege. Subir escaleras con gran carga y mala postura, incluyendo el sobrepeso, también harán que el subir o bajar escaleras sea doloroso.

Si sientes dolor en la rodilla al subir o bajar escaleras, puede que el cartílago esté desgastado o dañado. Recordamos que el cartílago es el encargado de amortiguar el juego de la articulación y se encarga de que los huesos no choquen entre sí, si esta parte de la rodilla está lesionada, se produce dolor.

Dolor al estirar

Es un caso bastante extraño, de manera que también tiene fácil diagnóstico. Lo normal es que se deba a que se padece el síndrome de rodilla del corredor. Otros casos, poco frecuentes pero muy a considerar si has sufrido un impacto, es que alguna de las partes que conforman la rodilla se haya desencajado o incluso desplazado, de manera que al estirar la pierna estemos sometiendo los tejidos a fricción o que, estos, simplemente, se estén más estirando más de lo que ese “cuerpo extraño” les permite. En este caso lo más habitual es que padezcas de una luxación de rótula o rodilla.

Dolor referido e irradiado

La rodilla es una de las zonas en las que se puede sentir dolor referido sin mucha dificultad. Puede venir dado por problemas en las caderas o en los muslos, incluso tener una pisada irregular debido al uso inadecuado del calzado, ya sea por dolor en los pies o tobillos o por una condición especial.

Una mala postura casi siempre es la que hace que, de un modo y otro, acabemos usando la rodilla de manera inadecuada. También ocurre que, por ser punto de unión de muchos tejidos, el dolor se irradie por ellos en toda su longitud hasta terminar en la articulación.

Por estrés y causas emocionales

Aunque no son muchas, hay algunas emociones que están relacionadas con el dolor de rodilla. Los miedos a perder un trabajo, ser poco flexible a los cambios, no soportar las jerarquías y, en general, los cambios relacionados con nuestra posición social, pueden llegar a irradiar dolor en esta zona. Por supuesto, el estrés es tanto causante como agravante de los daños que se pueden llegar a sufrir. Este influye más directamente a los dolores punzantes y calambres musculares.

Por ejercicio y esfuerzos intensos

Cualquier esfuerzo por encima de las posibilidades de la rodilla puede implicar que estas se sobrecarguen. La zona duele, se pierde capacidad e incluso movilidad. Lo positivo es que es algo que un buen calentamiento y un ritmo correcto a la hora de hacer ejercicio solucionan muy fácilmente este síntoma.

Conocer nuestro cuerpo y saber de que es capaz en cada momento hará que no forcemos demás y así, evitar lesiones futuras. Además, realizar deporte de forma progresiva, calentar antes de cada entrenamiento, realizar estiramientos y comer y beber de forma adecuada nos prepararán físicamente para reducir los posibles riesgos de padecer cualquier dolencia en las rodillas.

¿Qué tipo de enfermedades pueden causar dolor en la articulación de la rodilla?

Como en el resto del cuerpo, en la rodilla se pueden desarrollar todo tipo de enfermedades que pueden hacernos daño en esta articulación ya sea a nivel óseo, de tejidos blandos o incluso por medio de la sangre o el sistema nervioso. Veamos cuales son las más habituales.

Artrosis

El cartílago de la rodilla se desgasta con un uso excesivo haciendo que las partes que protege comiencen a frotarse entre sí al articular la rodilla, esto causa un gran dolor, el cual es más fuerte cuando tratamos de hacer un movimiento después de permanecer bastante tiempo sentados o acostados.

La artrosis no tiene cura pero sí prevención, de manera que cuando el dolor se presenta lo único que puedes hacer es tratar de calmarlo con reposo (con la rodilla en flexión) moviéndolo la articulación de vez en cuando y poniéndote calor sobre ella, como en cualquier caso de dolor crónico.

Esguinces

El ligamento medial se estira en exceso, produciéndose una rotura parcial o incluso completa de este o de los ligamentos colaterales, que son estabilizadores secundarios. Según sea el desgarro, así se clasifica el esguince y, por supuesto, así serán sus consecuencias. Por gravedad, los síntomas que van apareciendo son: pequeña hemorragia, derrame no estable, impotencia funcional de carácter moderado, dolor localizado, mayor inestabilidad y reducción de la movilidad.

Para los esguinces leves, la metodología conservadora del método PRICE debería ser suficiente para tratar la lesión. De mantenerse los síntomas o hablar de un esguince moderado, las sesiones de fisioterapia serán realmente importantes, pues una zona mal curada causará problema continuos y cada vez más graves. La inmovilización y la intervención quirúrgica pueden resultar inevitables en algunos casos, por ejemplo cuando los ligamentos laterales son los dañados.

Fracturas

Las fracturas, sobre todo las completas, son el motivo de mayor dolor en cualquier parte del cuerpo. En la rodilla pueden quebrarse la rótula, la tibia, el peroné o el fémur. Además de sufrir un considerable dolor en toda la articulación, esta se volverá muy sensible, se inflamará, perderemos la amplitud natural de movimiento al tiempo que nos será mucho más difícil caminar (o incluso imposible) y pueden aparecer moretones o deformidades según el grado de fractura.

Tendrás que realizar el método PRICE de primeros auxilios, pero no será suficiente. Hay que conseguir una alineación perfecta del hueso dañado, lo que suele implicar cirugía o, cuanto menos, una inmovilización total con yeso o con una férula. La evolución es muy lenta. La fractura de menisco suele ser más inoportuna que la rotura de cualquier otro hueso de la rodilla. Su rotura implica dolor cuando giras la rodilla, además, esta se va a hinchar y se volverá rígida, siendo muy difícil poder estirar la pierna.

Dislocaciones

Las luxaciones de rótula ocurren cuando esta se mueve de su lugar o directamente se sale. Lo habitual es que el hueso salga hacia afuera, pero también hay casos en los que se va hacia dentro, chocando con el complejo sistema de la articulación y pudiendo llegar a dañar las cuantiosas partes que la componen.

Como síntomas tenemos una enorme sensibilidad, además de dolor e inflamación, sensación más o menos evidente de rótula suelta (tú mismo la puedes mover), se presenta deformidad y, tras la flexión de la rodilla, no se permite que la pierna vuelva a enderezarse. Puede llegar a ser un problema recurrente en algunos pacientes y cuyos síntomas se van suavizando cada vez que esto sucede.

Bursitis rotuliana

Esta articulación, como el esto, tiene una bolsa de líquido sinovial pensada para amortiguar la rodilla. Por motivos diversos, ya sea por un traumatismo, gota u enfermedades reumatoides, las bursas comienzan a acumular más líquido del que corresponde porque se inflama. Por supuesto, presentan dolor, el cual se puede agravar por presión o al mover la rodilla, que puede llegar a hincharse y enrojecerse en función de la gravedad del problema.

Utiliza recursos que te ayuden a aliviar la presión en la zona, acude a un fisioterapeuta para que te recomiende ejercicios específicos y, cuando estés preparado, vuelve a hacer deporte de forma progresiva, escogiendo algunas actividades que fortalezcan precisamente los músculos que rodean la rodilla.

Gota

Una enfermedad muy específica que se da por la acumulación de cristales de ácido úrico. También tenemos la pseudogota, que, en este caso, acumula cristales de calcio dentro de la bolsa de líquido sinovial. La rodilla se inflama rápidamente sin motivo aparente, acompañándose de un dolor de gran intensidad, de mucha sensibilidad y de un enrojecimiento y un aumento de temperatura acordes a la inflamación, llegando incluso a tener fiebre.

Es una patología que remite sola, pero con una alta probabilidad de recurrencia durante el resto de nuestra vida. Cada ataque será más intenso, más duradero y con peores consecuencias. Entre las pocas soluciones que se encuentran están la prevención, disminuyendo el nivel de ácido úrico en la sangre, llevando una dieta sana, y, por supuesto, tratar los síntomas en cuanto aparecen, reposando y usando la terapia de frío en la zona si el cuadro sintomatológico ha sido repentino e incluye dolor agudo e inflamación.

Tendinitis rotuliana o rodilla del saltador

Los tendones se irritan e inflaman por exceso de uso en poco tiempo o por una tensión repetitiva, desgarrándose poco a poco. Los tendones se vuelven sensibles y hacen que sintamos dolor, principalmente en la parte baja de la rótula, hacia la espinilla.

Este proceso empeora hasta interferir en las actividades propias del día a día y, si no mejoramos la situación del tendón, el proceso derivará en tendinopatía (degeneración del tendón). Requiere de terapia física que ayude a fortalecer adecuadamente los músculos que rodean la rodilla.

Síndrome de la banda iliotibial

La cintilla iliotibial, que va de la cadera hasta la rodilla, se tensa y va rozando con el fémur. Este es un problema que sufren muy a menudo deportistas pero no es exclusivo de ellos, de manera que no debes descartarlo. Se le conocer como síndrome de la cintilla iliotibial  o “rodilla del corredor”.

Se produce un dolor fuerte en el lateral externo de la rodilla por la flexión y el estiramiento continuados (más intenso si andamos despacio y cuesta abajo). Esto deriva en inflamación. Los síntomas son progresivos y se mantienen durante la actividad, pasando a desaparecer al reposar. Ponte frío para desinflamar la zona cuando te duela mucho y vuelve a tus actividades de manera progresiva. Se recomienda acudir al fisioterapeuta.

Osteocondritis disecante

La irrigación sanguínea no es suficiente para alimentar el hueso y una pequeña parte de este se desfragmenta, dejando un pequeño trozo suelto. Puede que esto jamás suponga un problema, pero en muchas ocasiones, este fragmento óseo sí irrita tejidos o se clava en ellos, produciendo dolor y haciendo que no puedan cumplir bien su función, imposibilitando algunos movimientos.

Si se presentan síntomas, lo mejor es eliminar el cuerpo extraño, puesto que puede ir causando daños más graves. Se puede realizar una intervención mediante incisión, aunque si es un fragmento pequeño, puede que con ondas o láser sea posible solucionar el problema.

Quiste de Baker

Es una bolita formada por líquido sinovial que se encuentra justo detrás de la rodilla. Por presión, el líquido puede moverse oprimiendo la parte posterior o, directamente, salir de su bolsa. Ocurre casi siempre por artritis, cartílago lesionado, cartílago de menisco roto o problemas que causan inflamación de rodilla o de la membrana que la recubre.

En ocasiones puede que no lo notes hasta que esté muy desarrollado. Puede producirse una hinchazón, con o sin dolor, o que el quiste se note como un globo de agua. Si se rompe, aparecerá mucho más dolor e inflamación y también un hematoma. El tratamiento pasa por la corrección de la causa del quiste o directamente, extirparlo, aunque es muy normal que reaparezca si no se trata el motivo causante.

¿Cuáles son los síntomas y tipos de dolor que nos hacen pensar que tenemos una lesión en la rodilla?

¿Cuáles son los síntomas y tipos de dolor que nos hacen pensar que tenemos una lesión en la rodilla?

El alivio del dolor en las rodillas no siempre resulta fácil puesto que son muchos los síntomas que lo acompañan y agravan. En cualquier caso, es bueno conocer este abanico sintomatológico para poder hacer diagnósticos precisos y realizarnos los cuidados más acertados.

Tipos de síntomas más comunes

  • Dolor: Hemos comprobado que es muy variable en función de la zona afectada y del tipo de circunstancia que lo propicia. En general, el dolor es seco e incapacitante, pero tiene fases agudas muy intensas también en las se pueden sentir otros muchos síntomas.
  • Hinchazón: Aparece por golpes o caídas, o bien por presión de alguna de las partes, especialmente la rótula contra el ligamento rotuliano o el tendón del cuádriceps.
  • Rigidez: Lo habitual es que sea rigidez ósea, por fallo en las articulaciones o por una lesión muy fuerte directamente en el hueso. También ocurre por horas de inactividad, falta de líquido sinovial o mal funcionamiento de los ligamentos.
  • Bloqueo: Los ligamentos se acortan demasiado y no somos capaces de hacer la flexión. También es posible que esto ocurra en una postura no natural con cualquier tipo de tejido, especialmente si realizamos un movimiento inesperado.
  • Enrojecimiento: Un golpe o una inflamación serán los causantes. No se considera un síntoma grave siempre que no se agrave con el transcurrir de los días.
  • Alta temperatura: También surge por el impacto y la inflamación, la rodilla aumenta su temperatura porque circula mucha sangre y el sistema inmune se pone a trabajar para tratar de volver todo a la normalidad tras la situación lesiva.
  • Reducción de movimiento: Cuerpos desprendidos o extraños reducen el movimiento, pero también la superposición de tejidos o el propio dolor nos impiden llevar a cabo la función de la rodilla adecuadamente.
  • Debilidad: Una zona complicada cuya afectación supone, en muchas ocasiones, una debilidad tanto de la zona como de la pierna, extendiéndose hacia arriba y hacia abajo.
  • Inestabilidad articular: Situaciones como la presencia de cuerpos extraños, quistes, dislocaciones etc, harán que perdamos el control de las diversas funciones de la rodilla.
  • Chasquidos: En la rodilla es muy común, por varios motivos, sentir sonidos como crujidos, chasquidos o estallidos. Cada cual se relaciona con un problema diferente, de manera que puede resultar muy útil conocerlos para saber por qué nos duele la rodilla.

Tipos de síntomas según la zona de la rodilla

  • Dolor parte anterior: Obviando los típicos golpes, que siempre van a la rótula por ser el hueso más grande y destacado, el dolor puede darse por cansancio tras mantenerse activo mucho tiempo. La fatiga, incluso injustificada, te acompañará y puede que incluso se adormezcan tus piernas. No tiene importancia si cesa con descanso pero si no es así seguramente necesites acudir a consulta, pues es posible que estés teniendo un cuadro de presión rotuliana que hace que el dolor sea persistente.
  • Dolor parte posterior: Puede deberse a un estiramiento mucho mayor al que tus partes pueden soportar y aparece junto con agotamiento rápido y sensibilidad al tacto. Pero también hemos visto que puede ser tema ligamentoso o incluso tener un quiste, que oprime la zona circundante y puede llevar a derrame de líquido sinovial (y, con ello, infecciones y falta de protección y amortiguación en la zona). El dolor, como imaginas, puede diferir mucho según la circunstancia.
  • Dolor lateral:
    • Lateral interno: Tanto en este caso como en el siguiente, puede que simplemente estés colocando mal los pies (ya sea al pedalear o porque padezcas de pies cavos, etc). No se acompaña de otros síntomas.
    • Lateral externo: Además de lo que acabamos de decir, en la zona externa sí nos puede afectar algún problema como el síndrome del iliotibial, que irrita la banda y produce inflamación y el dolor es considerable y cada vez más intenso si no ponemos remedio.
  • Dolor general: El ser una articulación grande, no es habitual que nos duela enteramente pero, por desgracia, hay casos en los que sí ocurre. Estos suelen ser debidos a degeneración ósea, problemas en el sistema circulatorio, degradación de las partes (con el transcurrir de muchos años realizando mal actividades). No es agudo y se termina volviendo crónico además de producir una reducción de la amplitud articular.

¿Cómo podemos aliviar el dolor en las rodillas mediante terapias complementarias y no invasivas?

Para reducir el daño y los síntomas asociados a una lesión que tenemos en la rodilla, en muchas ocasiones no es necesario medicarnos. Lo mejor es, conociendo el problema, escoger una terapia (o varias) que trate los síntomas y las causas de estos.

Crioterapia

Si el dolor que tienes se produce repentinamente lo mejor es aplicar frío. Es un básico para los golpes y, en general, para las lesiones ocurridas de manera inesperada y cuando hay hinchazón. Ponerse frío en la rodilla hace que la zona se insensibilice, anestesiándose suavemente, lo que hace que el dolor se note menos. Además, reducimos la presión sanguínea y por tanto, la inflamación se reduce. Usa productos específicos como bolsas de gel frío para tratar lesiones, respetando sesiones de un máximo de 20-25 minutos cada 4 a 6 horas, puedes aplicar frío al menos 3 o 4 veces al día las primeras 24-72 horas tras sufrir la lesión.

Termoterapia

Ponerse calor en la rodilla servirá para aliviar los dolores que no son agudos. Estos son los que ya llevan un tiempo con nosotros o algunos tipos de dolores que aparecen por enfermedades o que ya se han vuelto crónicos. Lo importante par aplicar la terapia de calor es que el dolor no sea agudo y que no haya una inflamación, sino, la termoterapia será una mala idea.

Terapia de frío y calor

El contraste de temperatura es muy bueno para aliviar el dolor de rodilla en algunos casos, pero no de manera general. Debes recurrir a ella, aplicándote calor y frío de manera alternativa. Se suele recurrir a esta terapia en tres casos muy específicos: cuando se determine que tus tejidos necesitan nutrirse más de lo habitual, si el dolor está muy focalizado o si te duele por enfermedades reumáticas.

Terapia de acupresión

Debido a la complejidad de la articulación de la rodilla se recomienda no trabajarla directamente, para ello lo ideal es la acupresión, en la que, tocando otros puntos del cuerpo, conseguimos aliviar el dolor de la rodilla.

Algunos puntos a estimular son:

  • LV3, D (Actividad comando)
  • E (Unión del valle)
  • F (Gushing primavera)
  •  G (Lado sombrío de la montaña).

Terapia de compresión

Se utilizará muy a menudo en los cuadros lesivos graves, buscando mantener la estructura del conjunto articular, en el caso de fracturas, para que el hueso suelde adecuadamente, y, en general, para poder continuar con nuestro día a día si sentimos bastante dolor e inestabilidad y necesitamos un soporte para caminar y realizar nuestras actividades.

Se debe conocer el nivel de compresión necesario según la circunstancia e ir variándolo con los recursos disponibles. Primero con férulas, después con bandas y terminando con rodilleras compresivas que nos ofrezcan soporte, mejorando el flujo sanguíneo, lo que conlleva a una rápida recuperación.

Terapia de masaje

Ciertamente, los masajes no están especialmente indicados para el alivio del dolor  en las rodillas. Sí aplica para tratar algunos cuadros específicos, y también en el caso de que el dolor se extienda a otros zonas y venga del muslo o del gemelo. En este caso, sí es aconsejable masajear estos músculos, pero si la rodilla está lesionada, no debe masajearse salvo en casos específicos como en la tendinitis de pata de ganso y siempre que así lo determine un médico experto.

Otras terapias alternativas efectivas

Hay algunas otras prácticas que también se utilizan, en conjunto con las anteriores o como una opción más, y también son funcionales para el alivio del dolor en las rodillas.

  • Remedios naturales con uso de plantas: Toma infusiones de plantas y flores que tengan propiedad analgésica (menta, romero, valeriana, lavanda, ortiga, etc). Después, elige el resto en función de los síntomas (antisépticas, antiinflamatorias, etc).
  • Acupuntura: Un especialista trabajará los mismos puntos que hemos visto en la acupresión pero usando agujas que introducirá unos milímetros en tu piel.
  • Kinesioterapia: Sin duda, es una de las terapias alternativas más eficaces para el alivio del dolor en las rodillas y la recuperación de estas. Los diferentes movimientos se determinarán en función del problema que presentes pero lo habitual es una movilización con carga en el tejido afectado para alinearlo y que se suelde adecuadamente.
  • Ultrasonidos: Muy adecuados para que la inflamación baje o incluso remita al tiempo que ayudan a cicatrizar el tejido afectado.
  • Microondas: Si se necesita mejorar la vascularización de la zona, lo ideal es que nos demos alguna sesión de microondas. Con ello, la regeneración tisular se acelerará.

¿Cómo aplicar el método RICE paso a paso para reducir el dolor en la rodilla?

Uno de los métodos más conocidos en el mundo fisioterapéutico y deportivo es el protocolo RICE, ya que se recurre a él principalmente para tratar muy eficaz y rápidamente lesiones, dolores e inflamaciones en general. Después, apareció la metodología PRICE, mismo método pero añadiendo un primer paso que se centra básicamente en la protección de la zona y del propio lesionado.

Aquí los vemos:

  • Protección: Este primer paso incluye todo lo que viene previamente antes de tratar la lesión, el dolor o la inflamación. Desde colocar la zona afectada en una posición concreta, hasta limpiar la zona de una determinada manera.
  • Descanso: Por muy leves que sean, todas las lesiones requieren de un determinado período de descanso en el cual nunca detendremos totalmente la actividad. A no ser que la lesión sea muy grave, (como una fractura total) esto se desaconseja. Lo que sí debemos es no realizar sobreesfuerzos, caminar con la ayuda de un bastón o muleta si fuera necesario y reposar unas horas al día.
  • Hielo: La terapia de frío es una técnica que podemos usar para reducir o incluso eliminar el dolor en las rodillas. Esta puede improvisarse envolviendo hielo en un paño y aplicándolo sobre la zona afectada, aunque lo ideal es disponer de algo más específico, como bolsas de gel frías y demás productos especializados en terapia de frío.
  • Compresión: La presión en la zona afectada también puede combatir el dolor en una lesión, mantener los huesos y demás partes en su lugar para su correcta y más rápida recuperación. Está comprobado que la terapia de compresión ayuda a acelerar la recuperación de lesiones, en este caso se recomienda el uso de una rodillera de compresión.
  • Elevación: Mantener la zona afectada por encima del corazón evitará aumentar la inflamación, ya que reduciremos el flujo de sangre reduciendo los síntomas producidos por la lesión.

¿Cómo prevenir futuros dolores articulares en la rodilla?

¿Cómo prevenir futuros dolores articulares en la rodilla?

Los mejores métodos para aliviar el dolor en la rodilla es sin duda la prevención. Existen muchos hábitos de vida saludables que nos darán ciertas garantías de no padecer enfermedades ni accidentes, y así reducir los riesgos de padecer lesiones.

Veamos cuales son los métodos preventivos más habituales:

  • Calentamiento: La rodilla es muy compleja, necesita calentamiento antes de realizar cualquier actividad, no sólo deportiva sino toda aquella que sepamos que puede cargar la zona (como recoger peso, subir y bajar escaleras, etc), especialmente cuando no tenemos otra alternativa.
  • Actividad física: El deporte es realmente beneficioso para un buen estado de salud. Busca actividades de bajo impacto tras recuperarte de tu dolor de rodilla y ve subiendo gradualmente la intensidad con la que las practica. Puedes comenzar por andar y nadar. Después, podrás ir eligiendo otros deportes, procurando, eso sí, realizarlos siempre de manera correcta, con protección y buenas posturas y movimientos y tomando descansos, sin llegar a forzar las rodillas. Apuesta por el entrenamiento cruzado, de manera que no siempre estés forzando la rodilla.
  • Reposo: Hay muchas actividades en las que la repetición y el juego de rodilla son constantes. Cuando se practican, debemos tener en consideración hacer pequeños descansos en los que realicemos diferentes movimientos de rodilla y descansar. De este modo, no sobrecargamos la articulación. También debemos descansar de estar sentados o de posturas estáticas, pues esto sólo hace que nuestros tejidos se atrofien. Durante el sueño, elige un cojín ortopédico y ponlo entre tus rodillas, especialmente si ya has desarrollado alguna enfermedad degenerativa como la artrosis.
  • Tratamiento post-ejercicio: Si realizas actividades intensas y de alto impacto, asesórate para realizar algún sencillo tratamiento después del deporte. Un masaje o aplicar frío en las rodillas sean suficiente tanto para mejorar la recuperación como para fortalecer los tejidos.
  • Ejercicios específicos: Realiza ejercicios de fortalecimiento de los músculos de las piernas para proteger tus rodillas, puedes optar por las zancadas o las sentadillas. Otros ejercicios recomendados son los que favorecen la estabilidad de la articulación y la mejora de su propiocepción. El taichí es de las mejores técnicas para relajar las articulaciones, liberar hormonas y a la vez, darnos un momento de tranquilidad para olvidarnos del estrés diario.
  • Higiene postural: Conoce las posturas más adecuadas para no forzar ninguna de las pequeñas piezas que componen la articulación de la rodilla. Siéntate formando un ángulo de 90º en la rodilla y quedando los glúteos en paralelo al suelo, duerme con las rodillas en semiflexión, no cruces las rodillas mientras estás sentado etc.
  • Nutrición: Busca mantenerte en tu peso saludable para no cargar las rodillas o el tobillo. En cuanto a la alimentación, más proteína y micronutrientes, en especial calcio, vitaminas A, C y D y ácidos Omega3, todo ello acompañado de una gran cantidad de agua. Consume muchos prebióticos y probióticos para que no se produzca desgaste e inflamación articular.
  • Ropa de compresión: Busca un calzado deportivo capaz de absorber mucho impacto cuando vayas a hacer deporte. Olvídate de cualquier zapato incómodo o de tacón. Busca calzados deportivos de suela gruesa, flexible y ligeros con un buen sistema de sujeción. Si tienes rodillas sensibles, haz sufrido un fuerte daño o hay posibilidad de aparición de dolor u otros síntomas y patologías, deberás acostumbrarte a usar rodilleras compresivas que ayuden a que no se produzcan dislocaciones o esguinces.
  • Terapias de contraste: No es necesario sentir dolor para ponerte frío o calor, hacerlo también nos previene del daño. En función de tus problemas anteriores y enfermedades y de cada situación, tocará ponerse frío o calor. Si notas tu rodilla caliente o se enrojece ponte algo fresco. Hazlo también después de practicar actividades intensas. Si se te entumece y se pone rígida le vendrá bien algo de calor. Por norma general, si no te duele, el calor es la mejor opción.

¿Por qué debemos evitar las pastillas e inyecciones para aliviar el dolor en las articulaciones de la rodilla?

Como ya hemos visto, el alivio de los dolores puede tratarse perfectamente sin utilizar fármacos, que son más invasivos, y a la larga, pueden ser perjudiciales para nuestra salud. Aun así, si un médico lo recetara, sería porque es lo más adecuado, ya que ha tenido en cuenta tu caso en particular.

Por nuestra parte, decir que siempre que se pueda evitar, es mejor no automedicarse, ya que el uso de fármacos en todos los casos produce efectos secundarios. Los compuestos de las pastillas pueden actuar de manera diferente en cada una de las personas, o incluso, en dos momentos diferentes de nuestra propia vida.

Si sientes que tu dolor es demasiado severo o crónico, no dudes en acudir a tu médico para recibir un diagnóstico. Este siempre te ayudará dándote los mejores consejos para mejorar tu salud y prescribiendo un tratamiento específico que en tu caso concreto pueda ayudar al alivio del dolor en las rodillas.

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