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¿Cómo aliviar el dolor lumbar de la espalda baja?

¿Te gustaría conocer el secreto para aliviar el dolor en lumbar? Este se produce más a menudo de lo que nos gustaría, por su intensidad, nos impide continuar con nuestro día a día e incluso acudir al médico. Descubre cómo puedes reducir el dolor por lumbago.

El dolor de espalda baja o lumbalgia es delicado y puede resultar difícil de tratar. Tiene muchas causas que nosotros te enseñaremos, y puede darse fácilmente realizando muchas actividades habituales. Si es tu caso y quieres olvidarte de los tirones en las lumbares sigue leyendo y te descubriremos cómo se produce, cómo se reduce este dolor y cómo lo puedes prevenir para no volver a sufrir.

¿Qué es el lumbago o lumbalgia?

¿Qué es el lumbago o lumbalgia?

Lumbalgia o lumbago son dos términos que hacen referencia a una patología dolorosa de la espalda. Se trata, como indica el propio nombre, de un dolor que se localiza en la zona de las lumbares, es decir, en la parte baja de la espalda, sobre los glúteos.

Sus causas suelen ser muy variadas, pero la más común es la distensión muscular debido a un esfuerzo o por realizar tareas repetitivas que nos van desgastando poco a poco la zona de la espalda baja y en consecuencia surge el dolor. Todo esto y mucho más lo iremos viendo en más detalle a lo largo de este artículo.

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¿Cuáles son los tipos de lumbalgia que existen?

Existen dos maneras básicas e interesantes a nivel médico con los que clasificamos este problema, vamos a ver cuáles son los tipos más comunes.

Tipos de lumbalgia según la causa

La primera clasificación depende de la causa que provoca el lumbago:

  • Lumbalgia mecánica: Suele ser inespecífica, venida por los movimientos que llegan a provocar sobrecargas funcionales (dismetrías, hiperlordosis, desequilibrios, etc) y, sobre todo, posturales en la columna o por la alteración de su estructura (desplazamiento de vértebras, degeneración articular, etc). El reposo ayuda. Es el tipo más habitual y, resultando dolor agudo sin presentar más síntomas, se cura por sí misma de manera espontánea.
  • Lumbalgia inflamatoria: Se denomina, también, lumbago secundario. La causa es concreta, una inflamación de un tejido de la zona lumbar debida, a su vez, a un motivo claro (golpe, pinzamiento, coágulo, etc).
  • Lumbalgia radicular: Muy específica, se trata del dolor que sufrimos cuando la raíz de un nervio que aparece entre las vértebras es presionada. El dolor sigue el trayecto del nervio dañado.
  • Lumbalgia referida: El dolor de lumbago referido, como indica su nombre, tiene su origen en una zona que no es la lumbar, es decir, que es un dolor indirecto, fruto de una enfermedad o problema en lugares como la cadera o las vías urinarias, un dolor estomacal.
  • Lumbociatalgia: Es un tipo especial de dolor lumbar que se da a causa de padecer un daño en el nervio ciático. Sus síntomas son más y más fuertes, siendo el dolor más intenso que en otros tipos pero manteniéndose constante y sin mejora a lo largo de los días. Además, se extiende más físicamente, incluso por toda la pierna (que, de hecho, duele más que la propia espalda). Se da adormecimiento, pérdida de la sensibilidad o supersensibilidad

Tipos de lumbalgia según el origen del dolor

La segunda clasificación se da por cuestiones de ocurrencia:

  • Lumbago agudo simple: Es un ataque repentino de dolor agudo en la espalda baja que resulta prácticamente incapacitante, impidiéndonos levantarnos de la cama o bajar escaleras. Su intensidad, una vez es máxima, no suele variar salvo que encontremos una postura específica. Suele darse debido a un mal movimiento, a un sobreesfuerzo o por una mala postura. Remitimos una postura antinatural. Su duración, si no se padece de enfermedad causante, no sobrepasa los 15 días, pasando a considerarse subagudo si dura hasta un mes sin mejoras reseñables. Si hay una enfermedad detrás, la lumbalgia se considerará aguda aún durando varias semanas.
  • Lumbago crónico: El dolor puede mantenerse pero también resulta, en muchos casos, intermitente o se va agravando y suavizando según pasa el tiempo y también en función de la postura. Además, generalmente es menos intenso que cuando este es agudo. También es más difuso, extendiéndose, en ocasiones, a la zona del sacro. Permite que continuemos con nuestro día a día, aunque con dolor, evidentemente, pero no llega a bloquearnos. Los momentos más álgidos son la noche y la mañana, pudiendo aparecer fatiga, así como los momentos estáticos de larga duración.
  • Lumbago emocional o psicosomática: Muy difícil de diagnosticar, es un tipo que se describe como tal generalmente cuando no se encuentra una causa física que lo produzca ni atiende a patrones. En ocasiones, el paciente sabe claramente que existe un motivo emocional, psicológico, que hace que sienta dolores físicos. La tristeza, la ansiedad o una rabia desmedidas son las principales causas emocionales.

¿Qué provoca el lumbago y cuáles son las causas de dolor en la espalda baja?

Hay muchas circunstancias en nuestro día a día que, en conjunto a otros factores agravantes, pueden hacer que nos dé lumbago.

Por embarazo

Resulta totalmente normal padecer lumbago durante los meses 6, 7, 8 y 9 de embarazo, cuando mayor es el peso del bebé, lo cual, de por sí, ya es factor que provoca lumbalgia. Además, en los últimos meses de embarazo el bebé ocupa mayor espacio, llegando a presionar nervios que modifican el eje de nuestra columna y, con ello, nuestra postura.

Evita en la medida de lo posible aumentar de peso, usa zapato de tacón bajo o con plataforma, duerme de lado y haz yoga, estiramientos o ejercicios de fisioterapia y puede que evites padecer este problema. Si ya lo tienes, apuesta por la termoterapia en casa, descanso, y mantén las visitas al fisioterapeuta o incluso acudiendo a un osteópata.

Por malas posturas

Mantenernos en una mala postura hace que huesos, ligamentos, articulaciones, músculos y demás tejidos se fuercen para mantenerse en una postura antinatural. Una tensión mantenida durante largos periodos de tiempo los puede agotar y hacer que aparezca lumbago.

Este desaparecerá con los días, pero conviene que comiences a revisar tu higiene postural buscando el problema para que no vuelva a repetirse este daño en la zona de las lumbares. Vigila cómo te sientas y te levantas, dónde te apoyas y cómo duermes y corrige las posturas inadecuadas.

Esfuerzos intensos

Una lumbalgia mecánica casi siempre aparece porque realizamos un esfuerzo intenso en la zona. Esto ocurre por cosas tan sencillas como levantar más peso del debido o hacerlo doblando la espalda, por hacer un movimiento brusco o en falso, por mantener posturas inadecuadas en actividades físicas etc. Generalmente se produce una distensión muscular. Este tipo de lumbago desaparece tratando la distensión u otra patología que pueda haber dado lugar a él, métodos de recuperación efectivos son calor, reposo y compresión.

Por estrés o ansiedad

Ya hemos visto que factores psicosociales afectan a nuestro organismo. Esto ocurre, por ejemplo, apareciendo dolor en el cuello, pero también es posible que somaticemos dolor en las lumbares o en los pies. Es difícil establecer una relación clara entre estas emociones y el dolor. Los trastornos psicológicos también hace que esta patología se vuelva crónica. Por ello, es muy importante trabajar directamente sobre ellos o puede que tengamos dolor de espalda toda la vida.

Trabajos repetitivos

Cualquier actividad repetitiva supone un desgaste rápido de la zona de cuerpo involucrada. Si además esta actividad repetitiva incluye un esfuerzo, ya sea por llevar peso o por contraer y estirar los músculos más de lo que soportan habitualmente, es mucho más fácil que nos duelan las lumbares.

Tendrás que dejar de realizar esas labores, reposar, tratar la distensión muscular en el caso de que la hubiera y al volver a realizar estos trabajos, se recomienda usar prendas de compresión para que protejan la zona lumbar así como verificar cuáles son los mejores posturas y movimientos para conseguir una buena higiene postural durante el trabajo.

Sobrepeso

El sobrepeso carga en exceso todos los huesos y articulaciones, los que más se resienten son los que más abajo se encuentran y los más débiles, como sería el caso de las últimas vértebras de la columna vertebral. Además, no debemos olvidar que en muchas ocasiones, se crea tejido lipídico extra capaz de degenerar los discos vertebrales. Estos tejidos también segregan adipocinas, que suponen la aparición de citoquinas y, con ello una inflamación sistémica.

La solución pasa por bajar de peso. Si este sobrepeso es causado por la tiroides, habrá que trabajarla. Si es por malos hábitos alimenticios, tendremos que modificarlos, incluyendo una dieta menos calórica y mucho más proteica y con fibra, aumento del consumo de agua, diseño de un plan de actividades deportivas, siempre bajo la vigilancia de profesionales de la salud.

¿Qué tipo de enfermedades pueden causar la aparición de dolor de lumbago?

Por supuesto, esta patología no viene dada solamente por circunstancias puntuales sino que se suele deber a la presencia de otras patologías y enfermedades, que funcionan en conjunto, o no, con los factores que acabamos de ver.

Problemas musculares

Primero y principal sería el conjunto de problemas musculares. Una tensión, un desgarro, un desgaste intenso y continuado o una distensión muscular son suficiente y, de hecho, el motivo más habitual por el que se produce la lumbalgia, en particular, la aguda.

Hay que mantener un buen tono muscular, no dejar que se atrofie, realizar ejercicio de fortalecimiento de la zona, evitar posturas estáticas y conocer cómo realizar ciertas tareas domésticas que están agotando nuestros músculos sin darnos cuenta. El reposo y las prendas compresivas para tratar la fase aguda de la lesión serán suficiente como tratamiento.

Degeneración de los discos

Estos discos amortiguan la fricción entre las vértebras. En buen estado, son perfectas almohadillas, pero conforme se desgastan, los huesos chocan entre ellos con el movimiento y producen dolor seco y sordo, más fuerte al andar o permanecer de pie y, aunque puede venir repentinamente si se une a alguna circunstancia o factor de riesgo, suele aparecer por la abrasión mecánica de los huesos de forma continuada en el tiempo. Incluye inflamación e incluso inestabilidad de la zona baja de la espalda, en algunos casos puede desembocar en discartrosis.

Ciática

El nervio ciático, cuando se irrita causa mucho dolor. Esto se debe a que se envían unas órdenes al cerebro y se dejan de enviar otras, incluyendo las de contracción muscular. Si esto llega a ocurrir, notaremos un dolor definido a lo largo de la pierna, que es por donde se pasa el propio nervio ciático.

Sin embargo, también podemos referir dolor hacia arriba, alcanzando las zona lumbar, que es donde se habrá inflamado el nervio. Este problema tiene tratamiento farmacológico, pero para evitar sus síntomas también se precisa de descanso y ciertos ejercicios físicos para fortalecer la zona lumbar y los músculos de las piernas.

Hernia o protrusión de disco

Si sufrimos una hernia discal es muy probable que se produzca un episodio ciático, que ya hemos visto que es un cuadro de dolor y adormecimiento producido por la irritación del nervio ciático y que incluye este fuerte dolor tanto en la zona lumbar como en la pierna, incluso en ocasiones llegando hasta el tobillo. En el caso de la hernia discal, el dolor se focaliza todavía más, apareciendo entre las vértebras L4 y L5 o entre la L5 y la S1. Lo mismo ocurrirá si tenemos una protrusión en el disco.

Desplazamiento vertebral o discal

La columna es la unión de varios huesecillos, evidentemente, si uno o varios de ellos se desplazan, estamos cambiando por completo su morfología y, con ello, su capacidad funcional. La cuarta vértebra podría moverse por degeneración de la columna, estrechando el canal vertebral, lo que deja menos espacio para un movimiento natural de nuestro cuerpo.

Cuando este desplazamiento se produce en la quinta vértebra hablaríamos de espondilolisis y de espondilolistesis. Estos huesos, al cambiar de sitio, comprimen las raíces nerviosas. Esto implica, además del lumbago, dolor que afecte incluso todo el nervio, hasta el pie.

Disfunción del sacro

El sacro se encuentra inmediatamente debajo de la columna lumbar y sobre la rabadilla (extremo inferior de la columna vertebral). Cuando la articulación deja de ser funcional (se reduce el movimiento o no lo limita) comenzamos a notar molestias. Estas dolencias pueden ser una lumbalgia o ciática, que puede derivar en un episodio de lumbago.

Se trata con hielo en intervalos cortos de tiempo hasta que la zona deje de estar inflamada y el daño ya no se categorice como agudo, lo que puede llevar varios días. Volverás a tu rutina diaria con los cuidados pertinentes para no forzar la zona y continuarás con la termoterapia para reducir el dolor en tus tiempos de descanso y tras cualquier actividad.

Síndrome facetario

Cuando las articulaciones interapofisarias se degradan se puede producir un cuadro de lumbalgia de tipo mecánico. Es común que padezcamos también dolor irradiado a las piernas y los glúteos. Su cura requiere de un tratamiento que puede ser con láser, con fisioterapia para fortalecer y flexibilizar los músculos o con kinesioterapia.

Escoliosis e hiperlordosis

Esta es la desviación lateral de la columna, una enfermedad congénita. Se da a cualquier altura de la columna vertebral, pudiendo darse el caso que ocurra justo en la zona lumbar. Su propia existencia supone que tanto músculos como ligamentos se sobrecarguen de manera continua al mismo tiempo que se degeneran las vértebras.

La hiperdorlosis produce idénticos síntomas y consiste en una pronunciación más evidente de la forma natural y correcta de la columna. Su tratamiento requiere rectificación, esto se trata con el uso de un corsé o en casos más graves, se debe recurrir a la cirugía. Además, es necesario realizar estiramientos y ciertas posturas durante toda tu vida para mantener sus síntomas a raya.

Coxidinia

Llamada también lumbalgia baja, se trata de un cuadro de dolor en la zona de coxis. Su ocurrencia puede venir dada por trastornos tanto orgánicos como funcionales. Evidentemente, por extensión, comienza a afectar al sacro y, después, a las vértebras lumbares.

Osteoartritis o artrosis de las articulaciones facetarias

El envejecimiento supone que el cartílago que acompaña a su vértebra vaya desgastándose. Esto supone que la columna vertebral quede, en la parte posterior, desgastada y que se produzca una gran fricción. La columna con el tiempo, hará que se inflame la zona, se formen espolones y se presionen los nervios. El dolor es tal que el movimiento se reduce; además, va en aumento conforme pasa el tiempo. También notarás una gran sensibilidad al tacto en el área afectada.

Estenosis lumbar y espinal

Se trata del estrechamiento de los canales raquídeo o de las raíces nerviosas. Un posible resultado de ello es la compresión de las terminaciones nerviosas, suponiendo dolor en todas las zonas donde estos nervios se encuentran. Suele darse como consecuencia de la osteoartritis o de la presencia de espolones. La estenosis espinal produce dolor simulando la postura de simio, cuando estamos en pie e inclinándonos hacia delante.

Tumores

Un tumor en la zona lumbar causará presión en los tejidos. A medida que este sea más evidente, se irán presentando síntomas diversos. Evidentemente, existirá un desplazamiento de las vertebras desencadenando en todos los demás síntomas que hemos ido listando en apartados anteriores.

Infección ósea

La infección ósea, aunque es difícil de producirse, produce mucho dolor. Discos y vértebras pueden verse comprometidas debido tanto a la presencia de virus como de bacterias. Además, la infección se puede extender a otras regiones e incluso hacer que el tejido óseo muera. Ocurre por el padecimiento de diversas enfermedades, por lo que estas deben diagnosticarse rápidamente para tratarlas antes de que no haya solución.

Dismetría pélvica

La pelvis no es simétrica en cuanto a su tamaño, lo que supone que nuestra postura y nuestra pisada se modifiquen, algo que puede darse desde el nacimiento sin que nos hayamos dado cuenta hasta pasados años, o a raíz de un accidente. Al andar, la columna se desvía hacia un lado, viciando los huesos y forzando sus almohadillas protectoras, que se irán desgastando por la zona más débil.

¿Cuáles son los síntomas y tipos de dolor que nos hacen pensar que tenemos lumbalgia?

¿Cuáles son los síntomas y tipos de dolor que nos hacen pensar que tenemos lumbalgia?

Por suerte, en la mayoría de casos, el lumbago no incluye muchos otros síntomas más allá del dolor.

  • Dolor crónico: Más suave y disperso, aparece poco a poco y su intensidad va acorde al movimiento, reduciéndose considerablemente en reposo.
  • Dolor intenso y repentino: Se considera a la lumbalgia como tal, un ataque de dolor inmediato de alta intensidad, tal que imposibilita que realicemos la inmensa mayoría de movimientos.
  • Dolor agudo: Es el dolor en su fase inicial, en las horas siguientes a que se produzca el evento lesivo que causa el lumbago.
  • Parestesia: Sensación incorrecta de cosquilleo y/o de temperatura elevada o más baja.
  • Disestesia: Sensibilidad alterada, ya sea aumentando o disminuyendo, con sensación desagradable al tacto normal.
  • Fiebre: Muy poco habitual, se presenta en casos graves en las que hay una afección interna. Ejemplos son infecciones óseas o de las vías urinarias, mezcla de líquidos y, en general, síndromes tóxicos internos.
  • Debilidad muscular: Puede ser un efecto de la inmovilización continuada, es decir, de pasar días en casa, esto es, una atrofia de los tejidos por falta de uso. Sin embargo, también se puede dar porque hayan sido los músculos los que nos han fallado y nos han llevado a esta situación.
  • Dificultad de movimiento: El dolor intenso y la debilidad de los músculos harán que movernos sea realmente difícil, especialmente en el caso del lumbago agudo, que, como ya hemos ido diciendo, nos deja realmente incapacitados, con imposibilidad de realizar cantidad de movimientos.

¿Cómo podemos aliviar el dolor lumbar mediante terapias complementarias y no invasivas?

Aliviar el dolor lumbar es relativamente sencillo y no requiere de la toma de pastillas o del uso de inyecciones, muy recurridos, pero nada beneficiosos para la salud. Existen otros muchos métodos más naturales y, sin duda, menos invasivos, que podemos usar para que no nos duela la espalda.

Crioterapia

La primera de todas es la del uso de frío. Usaremos el tratamiento de baja temperatura sobre las lumbares, si el ataque doloroso ha sido repentino y el daño es muy intenso. El caso más claro, es cuando el dolor aparece tras la realización de un esfuerzo o movimiento brusco, pero también pueden darse otras circunstancias que no podemos detectar, como un pinzamiento de un nervio. En cualquier caso, la aplicación de frío se aconseja para aliviar el dolor lumbar en fase aguda y cuando existe inflamación.

Termoterapia

Pasaremos al lado opuesto, a usar calor en la espalda baja, una vez que el dolor deje de ser agudo e intenso y la inflamación haya remitido, aplicar calor en la zona es recomendable. Esto puede ser a partir del tercer día tras producirse la lesión, aunque en ocasiones puede que la lumbalgia aguda dure mucho más y tengamos que seguir usando frío.

En cualquier caso, el calor se puede usar durante más tiempo que el frío, tanto en número de aplicaciones diarias como en duración de estas. Si te sientes con ganas, sumérgete y date un baño de agua bien caliente. También es el tratamiento ideal en los casos en los que tienes lumbago crónico.

Terapia de masaje

Los masajes serán adecuados si al realizarlos no sientes dolor, es decir, adoptando una postura adecuada. De no ser el caso, de hecho, sería prácticamente imposible poder recibir masajes. Vienen especialmente bien en aquellos casos en los que sea una contractura muscular la causante del lumbago y por la que buscas aliviar el dolor. De este modo, se irá eliminando tensión y rigidez al tejido mediante fricción, volviendo a la normalidad y disminuyendo el dolor de manera gradual, se aconseja ser constante en este tratamiento.

Terapia de acupresión

Con la acupresión conseguimos trabajar puntos que nos duelen incidiendo sobre otros puntos llamados meridianos. Estos suelen ser beneficiosos para más de una circunstancia, del mismo modo que también hay muchos puntos de acupresión que estimularán una misma zona.

Podemos ejercer presión constante sobre puntos como: L14 para trabajar el estrés o el LV3, que incide sobre la propia lumbalgia y también ayuda a reducir la ansiedad, el conocido como Ling Gu, importantísimo y que también es destacado para tratar la ciática en particular y la lumbalgia en general.

Otras terapias alternativas efectivas

Si no te terminan de convencer o quieres combinar las anteriores con más terapias, tienes también las siguientes opciones:

  • Remedios naturales con uso de plantas: La melisa y la lavanda son ideales para mantener el organismo equilibrado y evitar que el estrés se apodere de nosotros. El enebro, el jengibre y el harpagofito son analgésicos y estos dos últimos, además, antiinflamatorios. Con el harpagofito evitarás los posibles espasmos. El jengibre, como las dos primeras, también te ayudarán a relajarte.
  • Acupuntura: Estimula, generalmente con agujas, a mano, los puntos adecuados (meridianos) para tratar las zonas dañadas. En la actualidad, también encontramos que se realiza la estimulación térmica o mecánica de dichos puntos con similares resultados. Algunos puntos sobre los que el especialista trabajará son VB20, VB21, VB34, H6, V13, IG4, V37, V40, V60, R7, R10, C5, Yin Trang, VB29, VB31…
  • Osteopatía: Las manipulaciones complicadas de la columna deberá realizarlas un osteópata. La tracción lumbar es el recuro por excelencia aunque, por supuesto, en función de cómo sea tu caso, se pondrán en práctica otras muchas técnicas como la presión o la movilización de tejidos.
  • Electroterapia: La electroestimulación, usando parches, se encarga de bloquear los mensajes de dolor que llegan al cerebro. A alta frecuencia es idónea para lumbalgia aguda, y en ráfagas, con frecuencia más baja, ofrece muy buenos resultados para cubrir el alivio del dolor lumbar a más largo plazo, como si tomásemos un medicamento pero sin sus perjuicios.
  • Meditación: Te ayudará a relajarte, especialmente si sufres lumbalgia emocional. Pero también es adecuada para sobrellevar cualquier tipo de dolor y también para prevenirlo cuando estés sano nuevamente. Puedes relajarte en casa, aprendiendo a respirar y dejando la mente en blanco, probar el yoga o el taichí o la relajación progresiva, siempre según lo capacitado que estés para moverte.

¿Cómo aplicar el método RICE paso a paso para reducir el dolor lumbar?

En el momento en el que se produce un episodio agudo de lumbalgia, lo mejor y más conveniente es poner en práctica el método RICE, en su actualización llamado método PRICE.

  • Protección: El primer paso implica que la zona lumbar quede protegida frente al elemento que ha producido el daño. En este caso para toda actividad que te produzca dolor, tanto la que lo ha provocado como aquella que te haga sentir mal.
  • Descanso: El descanso puede no ser una opción sino una obligación. Encuentra una postura en la que no sientas dolor ni adormecimiento o espasmos y mantenla tanto tiempo como sea necesario pero sin abusar.
  • Hielo: Usa frío en las lumbares para que se adormezcan y se reduzca la posible hinchazón. Una bolsa de hielo, una bolsa de gel frío o compresas mojadas en agua muy fría actúan de analgésico natural. Aplicar durante 15 minutos máximo en cada sesión.
  • Compresión: Elige un método de compresión que te ayude a no mover la zona más de lo considerado adecuado por un experto. Usar fajas de compresión fabricadas de material elástico ayudan a mantener una buena postura.
  • Elevación: En este caso, eleva las piernas para evitar que bajen líquidos o se produzcan coágulos por el descanso prolongado.

¿Cómo prevenir futuros ataques de lumbago y evitar los dolores de espalda baja?

¿Cómo prevenir futuros ataques de lumbago y evitar los dolores de espalda baja?

Una vez conoces cómo es esta patología seguro que no quieres volver a sufrirla. La prevención del lumbago incluye aspectos como:

  • Mantener un peso corporal adecuado: Nuestro propio cuerpo ya es una carga, especialmente para los huesos más sensibles como las vértebras. No las fuerces haciendo que soporten más peso del necesario. Además, ya has visto cómo el tejido graso en general puede actuar de diversas formas para facilitar o agravar cualquier episodio de lumbago. Una dieta equilibrado tanto en proteínas, carbohidratos y grasas saludables serán lo más indicado. Bebe agua.
  • Estilo de vida saludable: Mantén buenas prácticas, como no fumar, tomar suplementos y bebidas como el té, tratar de ir andando a los sitios, evitar el sedentarismo, practicar algún deporte o hacer ejercicio para no subir de peso como para mantener nuestra masa muscular en buen estado.
  • Ejercicios correctos: Eso sí, los ejercicios que elijas deben practicarse de la forma correcta. No levantes más peso del que puedas, carga doblando las rodillas, aumenta la intensidad de cualquier deporte de manera gradual, utiliza prendas de compresión para ayudar a regenerar la zona afectada.
  • Descanso: Del mismo modo que la actividad física es beneficiosa para nuestro organismo y para evitar la atrofia muscular, el sobreesfuerzo puede hacernos mal. Por ello, no olvides tomar descansos acordes a las actividades que realices, aunque creas que no los necesitas. Recuerda que durante el descanso se regeneran los tejidos dañados.
  • Higiene postural: La fisioterapia te ayudará a corregir la mala postura que te haya llevado a padecer dolor de lumbago, pero también a prevenirlo con dicha corrección y con el conocimiento de otras posturas a practicar cada día. Evita mantenerte estático, doblar demasiado la columna y, por supuesto, no hacer esfuerzos de manera continuada, utiliza cojines firmes si pasas muchas horas sentado, coloca las piernas adecuadamente evitando cruzarlas etc.
  • Estiramientos y ejercicios: Un profesional, ya sea el fisioterapeuta, un osteópata o tu propio médico se encargarán de mostrarte cuáles son los ejercicios de extensión, mantenimiento, recuperación y fortalecimiento de nuestro cuerpo. Otras prácticas como el yoga o pilates también ayudarán debido a sus efectos sobre el cuerpo a la hora de mantenernos sanos, con buena higiene postural y, además, a relajarnos.
  • Termoterapia: Tanto para prevenir el lumbago si eres propenso a padecerlo como para aliviar el dolor si es crónico, aplicar calor en la zona baja de la espalda será lo más natural, beneficioso y reconfortante que puedas hacer; así aprovechas para descansar.
  • Tratamiento de enfermedades: Si tu lumbalgia aparece porque tienes algún otro problema, evidentemente, tendrás que darle solución y mantenerlo a raya para que no vuelva a aparecer ni dolor ni los demás síntomas que lo acompañen.
  • Calzado específico: Para quien permanece muchas horas de pie, saber que el calzado plano no es beneficioso aunque lo pueda parecer. Por supuesto, tacones altos tampoco ayudarán. Lo ideal es usar un tacón bajo y grueso, estable que nos haga mantener una correcta postura.

¿Porqué debemos evitar las pastillas e inyecciones para aliviar el dolor lumbar?

Aunque sabemos que el lumbago implica sufrir uno de los dolores musculoesqueléticos más fuertes, nuestro consejo es siempre que evites el uso de fármacos en primera instancia para tratar de reducirlo. Por lo general, esto no es necesario, y, de serlo, debe ser un médico quien lo determine tras diagnosticar tu caso. Así, en caso de tener que medicarte, lo harás con el mejor consejo, consumiendo el mínimo de fármacos y bajo supervisión especializada.

De no ser así, estaríamos hablando de automedicación, una práctica peligrosa incluso en los casos en los que tomemos los analgésicos más suaves. Ni tienen los mismos efectos en todo el mundo ni esto ocurre siquiera cuando uno mismo toma uno en ocasiones diferentes.

Para unos casos un medicamento puede ser correcto pero en otra situación podría incluso perjudicarte. En cualquier caso, todo ellos tienen efectos secundarios. No olvides que los medicamentos no curan el dolor, sólo lo camuflan. Así, cuando pase su efecto, el dolor volverá hasta que la lumbalgia (o la enfermedad que la causa) se curen.

Referencias

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