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Lesiones deportivas de piernas en el running

Las piernas son la parte más importante de todo runner, en ellas está el secreto de la potencia y resistencia de su carrera, y son de lejos las que más se benefician de la práctica del running ya que se fortalecen y se vuelven más sanas. Sin embargo, esto hace también que sean las que más expuestas están a lesiones.

A continuación te daremos a conocer las lesiones de piernas más comunes en este deporte que tiene millones de aficionados en todo el mundo, además de enseñarte cómo tratar dichas dolencias con el método RICE.

¿Cuáles son los tipos de lesiones de piernas más comunes cuando hacemos running?

¿Cuáles son los tipos de lesiones de piernas más comunes cuando hacemos running?

Les piernas son las extremidades más grandes del cuerpo y las más potentes y fuertes de toda la anatomía humana. La realidad es que tanto sus músculos como sus huesos y tejidos blandos son muy resistentes, pero el running puede llevar esta resistencia al extremo y hacer que padezcan algunas de las lesiones que te explicamos a continuación.

Desgarro de isquiotibiales

Los isquiotibiales son un grupo de músculos que bajan desde la base del glúteo hasta la rodilla en la parte posterior de la pierna. Están conformados por tres músculos que son el bíceps femoral, el semitendinoso y el semimembranoso. Estos son los más usados en el running, por lo que también más desgaste tienen.

Cuando llevamos los isquiotibiales al extremo, las fibras musculares de estos pueden fallar y romperse, generando así un desgarro muscular en cualquiera de los tres que hemos mencionado anteriormente. La rotura puede ser parcial o completa y en ambos casos se siente un fuerte dolor en la parte posterior de la pierna seguido de inflamación.

Desgarro de cuádriceps

El cuádriceps está compuesto por cuatro músculos que cubren y protegen la parte frontal del fémur, estos son el vaso intermedio, el vaso medial, vaso lateral y recto femoral, siendo uno de los más grandes de todo el sistema esquelético muscular.

El desgarro en ellos suele producirse por llevarlos al límite durante una carrera después de tener un mal calentamiento, o también por recibir un fuerte golpe mientras el músculo se encuentra tenso. En cualquiera de los dos casos se genera una hematoma seguido de un fuerte dolor que obligará al corredor a detenerse por completo.

Fractura de fémur

El fémur es el hueso más grande y resistente de todo el cuerpo, pero no es indestructible, y puede fracturarse por una caída estrepitosa del corredor, o incluso por estrés cuando los tejidos blandos que lo protegen fallan y lo dejan vulnerable.

La fractura de este hueso puede darse en algún lugar del fémur, ya sea en la cabeza superior que lo une con la cadera, o en la inferior que lo conecta con la rodilla. Estas dos últimas fracturas son las más inusuales pero a su vez las más graves porque suelen comprometer también a los ligamentos de ambas articulaciones.

Contractura muscular

Se conoce como contractura a la contracción involuntaria de un músculo, en este caso los cuádriceps o isquiotibiales. El motivo más común es iniciar una carrera intensa (sprint) después de un calentamiento inadecuado que no prepare al músculo para el estrés al que se someterá en ella, así como realizar esfuerzos fuertes con pocos días de descanso de por medio o un entrenamiento insuficiente.

Una contractura es un aviso claro para el corredor de que el músculo está llegando a su límite, siendo este la primera señal seria de que podría estar a punto de sufrir un desgarro. Esta genera un dolor agudo, pero a diferencia de un desgarro, desaparece con el simple hecho de estirar el músculo para sacarlo de su estado de tensión.

Tendinitis del tensor de la fascia lata

Conocido también como “síndrome del limpiaparabrisas”, ocurre cuando la cinta iliotibial se inflama, esta zona se conecta en un extremo a la parte externa de la cadera y el otro extremo a la parte externa de la rodilla y pasa por toda la pierna. Esto pasa por realizar carreras con un calzado inadecuado que no absorba bien el impacto, o incluso por no calentar adecuadamente.

Esta tendinitis suele generar dolor en la base de la cara externa de la rodilla, pero al ser tan grande se siente también en la parte lateral de la pierna, obligando al corredor a parar la carrera si no quiere correr el riesgo de causar una lesión mucho más grave.

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¿Cómo aplicar el método RICE para tratar las lesiones de piernas en corredores y atletas?

Salvo una fractura de fémur, que es una lesión muy grave, todas las que te hemos mencionado puede ser tratadas con el método PRICE, una serie de pasos que indican los primeros auxilios que se deben suministrar a una extremidad lesionada.

Este significa: protección, descanso, hielo, compresión y elevación.

  • Protección: este paso consiste en proteger la pierna lesionada con un vendaje o férula que evite que pueda recibir un nuevo daño que empeore la lesión sufrida.
  • Reposo: lo siguiente será sentarte y dejar de utilizar le pierna para que algún movimiento de esta no empeore el cuadro clínico de la lesión.
  • Hielo: una compresa fría con hielo se pone en contacto con la zona de la pierna en la que se note la inflamación, para que tanto la inflamación como el dolor se reduzcan.
  • Compresión: para evitar que se vuelva a inflamar la pierna, se aplica un vendaje compresivo con vendas elásticas o también es adecuado el uso de musleras de compresión.
  • Elevación: por último deberás tumbarte boca arriba y elevar la pierna por encima del nivel de tu corazón para que la gravedad reduzca la irrigación sanguínea en la misma y mejorar su recuperación.
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