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Lesiones deportivas de rodilla en el running

Para cualquier deportista que use el tren inferior como parte principal, las rodillas juegan un papel fundamental en su desempeño, y el running no es una excepción a esta regla. Es por eso que se debe procurar fortalecerlas al máximo, no solo para rendir al mejor nivel posible, sino también para evitar lesiones y correr sin molestias.

A continuación vamos a mostrarte cuáles son las lesiones de rodilla que más problemas generan a los runners de todo el mundo, así como también a aliviar el dolor mediante el conocido método PRICE de primeros auxilios.

¿Cuáles son los tipos de lesiones de rodilla más comunes cuando hacemos running?

¿Cuáles son los tipos de lesiones de rodilla más comunes cuando hacemos running?

La tensión y estrés al que son sometidas las rodillas durante una carrera es elevado. Afortunadamente son una de las articulaciones más fiables y resistentes de nuestro cuerpo, pero cuando llegan a su límite o los músculos y tendones que la protegen fallan, pueden padecer lesiones como las que te presentamos a continuación.

Tendinitis rotuliana

La rótula y la cabeza superior de la tibia se conectan gracias al tendón patelar, un fuerte y pequeño cordón de tejido fibroso que mantiene ambas estructuras óseas unidas. Sin embargo, este suele absorber parte del impacto generado durante las carreras, y este estrés puede terminar irritándolo y haciendo que se inflame.

La inflamación del tendón rotuliano provoca dolor en el centro de la rodilla, así como una incómoda rigidez para poder flexionarla con libertad. El tratamiento para solventarlo es básicamente reposo, así como la aplicación de hielo varias veces al día para reducir paulatinamente la inflamación. Si bien es una lesión menor, se debe curar plenamente o el riesgo de reincidencia será elevado.

Rotura de meniscos en la rodilla

Los meniscos son tejidos cartilaginosos que se encuentran en medio de la unión de dos huesos dentro de una articulación. Si bien siempre se relacionan con la rodilla, que cuenta con dos pares de ellos; los meniscos mediales, que están dentro de la articulación, y los laterales que se encuentran fuera de ella, lo cierto es que están presentes también en otras articulaciones, como la muñeca por ejemplo.

En la rodilla, los meniscos suelen romperse por un movimiento brusco de la articulación que los lleva al límite, siendo los laterales los que más suelen sufrir en estos casos. En los runners se rompen cuando por una caída o mala pisada se genera un esguince en la rodilla, lo cual causa mucho dolor y con total seguridad dejará al corredor fuera de práctica durante varias semanas.

Esguince de rodilla

La rodilla puede realizar naturalmente un movimiento flexor hacia atrás, que sirve para levantar la pantorrilla. Cuando esta es forzada a realizar una flexión hacia cualquier otra dirección, como a los laterales, los ligamentos que la componen se estiran y se desgarran de forma parcial o total, generando así un esguince.

En el running puede ocurrir por una pisada desafortunada mientras se corre en una superficie irregular, o por una caída que haga que todo el peso del cuerpo fuerce a la articulación a realizar un movimiento no natural. Esto provocará mucho dolor y obligará al runner no solo a detener la actividad, sino también a acudir a un médico que evalúe si el daño en los ligamentos o meniscos es leve o grave.

Rotura de ligamento cruzado anterior

La articulación de la rodilla se compone de cuatro ligamentos entre los que destaca el cruzado anterior, que se encarga de conectar la parte posterior-lateral del fémur con la parte antero-medial de la tibia. Si durante una carrera el runner sufre un esguince, este ligamento puede romperse por completo lo que causa una lesión muy grave donde presenta mucho dolor.

Si bien es muy raro que ocurra algo así en el running, ya que el esguince que provoque semejante daño suele venir precedido de un golpe directo en la pantorrilla o articulación, la posibilidad está latente en especial en modalidades como las carreras de montaña en el que los terrenos irregulares de las rutas de montaña pueden causar caídas inesperadas del corredor.

Síndrome de la cintilla iliotibial

Esta lesión se le conoce médicamente como síndrome de la cintilla iliotibial, la cual es un cordón que conecta la parte externa de la cadera con su homologo de la rodilla, dándole estabilidad a ambas articulaciones. En el running es muy común que se inflame justo en la conexión con la tibia como consecuencia de la fricción generada al correr.

Esta tendinitis genera un fuerte dolor en la cara externa de la rodilla, pudiendo llegar a extenderse por toda la pierna hasta la cadera. La solución es mantener reposo y aplicar hielo varias veces al día combinado con antiinflamatorios naturales (manzanilla, harpagofito, árnica etc), se debe ser paciente ya que si se regresa a la actividad física sin una recuperación total, puede convertirse en un problema crónico.

Bursitis de rodilla

Si practicamos running, la bursitis de rodilla suele ser una lesión muy común, esto ocurre cuando se inflame la bolsa de líquido sinovial de la rodilla como consecuencia de usar un calzado que no absorba bien el impacto generado al correr, cuando realizamos carreras de larga distancia sin una preparación adecuada o por debilidad de los músculos circundantes de la rodilla. A dicha inflamación se le conoce como bursitis, lo que causa dolor, rigidez y enrojecimiento en la articulación.

Para solventar esta lesión lo más oportuno es guardar descanso por varios días, incluso llegando a un par de semanas hasta que la inflamación se reduzca, ya que si no se toma esta precaución se puede convertir en una lesión reincidente. Al reincorporar la actividad, hacerlo de forma paulatina y sin forzar.

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¿Cómo aplicar el método RICE para tratar las lesiones de rodilla en corredores y atletas?

Protección, descanso, hielo, compresión y elevación. Estos son los pasos que describe el método PRICE, una actualización del método RICE creado en la década de los años 70´ con la intención de indicar los primeros auxilios necesarios para tratar una lesión en los primeros minutos.

A continuación te explicamos cómo hacerlo de forma correcta en la rodilla.

  • Protección: proteger la rodilla lesionada es esencial, de modo que esta no vuelva a recibir un golpe que empeore la dolencia. Para ello se puede emplear un vendaje clásico.
  • Reposo: el reposo será necesario mientras no se conozca el alcance de la lesión ya que si se trata de un desgarro parcial, cualquier movimiento podría terminar de romper el tendón o ligamento afectado.
  • Hielo: con el hielo se consigue que los vasos sanguíneos se compriman a tal modo que la inflamación de reduzca, así como también desensibilizar un poco la articulación para aliviar el dolor. Aplicar frío durante las primeras 48-72 horas.
  • Compresión: al controlar la inflamación se aplica un vendaje compresivo en la rodilla para evitar que vuelva a inflamarse en los minutos posteriores, también es práctico el uso de una rodillera de compresión.
  • Elevación: para finalizar túmbate boca arriba y reposa la rodilla sobre un banco, de modo que la pierna quede por encima del nivel del corazón y se reduzca la irrigación sanguínea en ella.
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