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Fracturas de cadera

Con el pasar de los años, los seres humanos tienden a padecer ciertas enfermedades que son comunes en personas de edad mayor. Una de ellas se trata de la osteoporosis que provoca la debilitación de los huesos y esto, además de afectar el equilibrio, puede desencadenar diferentes lesiones tales como las fracturas óseas.

Así, una de las fracturas más serias de todas es la fractura de cadera. Dado que la cadera es una articulación grande y su rotura implica una patología que requiere la mayor atención posible. Por ello, queremos destacar en qué consiste esta clase de traumatismo y cuáles son sus tipos, causas, tratamientos, métodos de cuidado, etc.

¿Qué es una fractura de cadera y cómo se diagnostica?

Una fractura de cadera se define como la rotura o desgarro que se desarrolla en la extremidad proximal del fémur o hueso del muslo de la articulación. Puesto que, esta es una articulación grande en donde se unen el fémur con la pelvis y por eso, en ella se introduce la cabeza del fémur a partir de una cavidad formada por el hueso conocido como “acetábulo”. En consecuencia, una vez se genera la lesión, por supuesto, está embiste la cabeza del fémur.

Como resultado, este tipo de fractura desencadena un cuadro sintomatológico serio y particular que consiste en:

  • Dolor agudo en la cadera o ingle.
  • Inflamación en el área de la cadera y en las zonas adyacentes.
  • Hematomas en la parte del impacto.
  • Incapacidad para caminar o levantarse de una silla.
  • Dificultad para cargar peso sobre la pierna del lado de la cadera lesionada.
  • Reducción de la movilidad en la extremidad afligida.
  • Acortamiento de tamaño y un giro hacia afuera de la pierna del lado de la cadera lesionada.

En ese sentido, para diagnosticar una fractura de cadera de forma precisa y concisa, además de tener en cuenta los principales síntomas, el médico especialista deberá llevar a cabo una exploración física de la afección.

Tomando en cuenta que una persona con este padecimiento tiene signos como:

  • Incapacidad de ponerse de pie.
  • Presente dolor con la palpación sobre el fémur proximal.
  • No logra elevar la extremidad afectada contra gravedad.
  • Acortamiento y rotación externa de la pierna.

El médico especialista tendrá que hacer un estudio radiológico para examinar la posición anómala que muestra la cadera y la pierna. Por su parte, en caso de que esta técnica diagnóstica radiológica de forma digital no presente los detalles requeridos para dictaminar una fractura en la cadera y la persona siga manifestando dolor o molestia en la zona, es esencial recurrir a una resonancia magnética o gammagrafía ósea para así buscar una fractura de manera minuciosa.

El médico logrará detectar en qué parte del hueso largo que se extiende desde la cera hacia la rodilla o el fémur se suscitó el desgarro, ya sea:

  • En el cuello del fémur, que es la parte superior del fémur que se localiza debajo de la parte de la articulación esférica o la cabeza del fémur.
  • En la región intertrocantérea, que es la zona que se sitúa un poco más abajo de la articulación real de la cadera. O bien, en la parte del fémur superior que está proyectada hacia afuera.

¿Cuáles son los tipos de fracturas de cadera que hay?

¿Cuáles son los tipos de fracturas de cadera que hay?

Principalmente, en función de la localización que presenta la fractura a nivel del hueso, este tipo de lesión en la cadera se clasifica de la siguiente forma:

  • Fractura subcapital (Zona 1): También conocida como “fractura del cuello femoral”, es aquella se produce a nivel del cuello del fémur, entre la cabeza y el trocánter mayor, sobre todo, por debajo de la cabeza femoral. En la mayoría de los casos, tienen una propensión a generar daños en el suministro de sangre en esta parte del fémur.
  • Fractura trocantérea (Zona 2): Se refieren a las lesiones de cadera que son originadas a nivel del trocánter o la zona que está en la parte inferior del cuello del fémur. Estas, también son llamadas “fracturas transtrocantericas” y corresponden a la región metafisaria proximal del fémur comprendida entre los dos trocánteres.
  • Fractura subtrocantérea (Zona 3): Consiste en una fractura de cadera que se ubica entre el trocánter menor y un punto 5 cm por debajo de él. Las cuales, pueden afectar a personas de todas las edades y abarcan entre el 10% y 30% de todas las fracturas de cadera, de forma aproximada.

Por otro lado, dependiendo de cómo afecta a la zona recubierta de cápsula articular o se ubique fuera de esta, se distinguen otros tipos de fractura de cadera que son los siguientes:

  • Fracturas intracapsulares: Son aquellas que suelen afectar el cuello femoral o la cabeza del fémur (se asocian a luxaciones de cadera y son menos comunes). Consisten en lesiones que asientan sobre un hueso con peor vascularización y por lo tanto, es frecuente la ausencia de consolidación o la necrosis avascular. Si estas se generan en el cuello femoral, revelan otros subtipos que son:
    • Tipo I (incompleta impactada en valgo)
    • Tipo II (completa sin desplazamiento)
    • Tipo III (completa con desplazamiento parcial)
    • Tipo IV (completa y totalmente desplazada)
  • Fracturas extracapsulares: Se basan en aquellas roturas que se producen sobre un hueso con buena vascularización y en comparación con las fracturas intracapsulares, estas originan un mayor dolor e inestabilidad hemodinámica. Sumado a eso, manejan una subclasificación que depende de su grado de estabilidad y básicamente son: Las fracturas estables que poseen contacto cortical posterior y medial una vez reducidas. Al igual que, las fracturas inestables que son todas las demás y las de trazo invertido.

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¿Cuáles son las causas y factores de riesgo de sufrir fracturas en la cadera?

Tal y como destacamos al inicio del post, la principal causa de las fracturas de cadera o en el fémur es la osteoporosis que, normalmente, se reporta en personas de la tercera edad.

Listamos los factores más relevantes de todos:

  • La caídas son las eventualidades más usuales que desencadenan una fractura de cadera. Ya sea por pérdida de equilibrio o por caminar sobre superficies irregulares, por ejemplo.
  • Los accidentes de tráfico también provocan este tipo de fractura en personas de cualquier edad.
  • Los golpes o traumatismos severos que impactan la cadera de forma directa, son otras de las razones por las que se genera esta afección.
  • La debilidad de los huesos, debido a la osteoporosis u otras condiciones, tienden a desencadenar una fractura ósea en esta zona. Incluso, con tan solo girar el cuerpo estando de pie.
  • En los atletas, es posible que se produzcan estas fracturas a causa de un esfuerzo excesivo.
  • En algunos casos, los tumores en los huesos tienden a acarrear un desgarro de esta categoría.
  • Otro de los factores de riesgo más frecuentes, son las afecciones médicas crónicas tales como: trastornos endocrinos (tiroides hiperactiva, por ejemplo), trastornos cerebrales o que afectan al sistema nervioso (demencia, discapacidad cognitiva, enfermedad de Parkinson, accidentes cerebrovasculares, etc.) y trastornos intestinales (los que disminuyen la absorción de calcio y vitamina D).
  • Una nutrición deficiente o cualquier tipo de problema nutricional que engendre déficits de calcio y vitamina D, produzca obesidad o un peso corporal bajo, aumenta el riesgo de padecer esta patología ósea.
  • El sedentarismo o la inactividad física tiende a debilitar los huesos y músculos, por lo que, en muchos casos es el móvil de una fractura en la cadera o de una caída que genere esta afección.
  • Los malos hábitos, ya sea consumir alcohol y/o tabaco en exceso, interviene de manera negativa en los procesos de construcción y mantenimiento de los huesos produciendo una pérdida de la masa ósea. Así, pueden provocar fracturas en la cadera y en otras zonas.
  • Si una persona ingiere medicamentos que poseen cortisona o que inciten los mareos, la somnolencia y debilidad, también puede padecer fracturas en la cadera. Dado que, se asocian más comúnmente con las caídas súbitas.
  • En caso de que una persona tenga una coordinación o equilibrio deficiente, manifieste problemas de la vista, su ritmo cardíaco sea irregular o posea una presión arterial baja, es propensa a sufrir una fractura de fémur o cadera.

Cuidados de primeros auxilios para tratar una fractura de cadera

Previo a solicitar ayuda médica, la persona accidentada o quienes se encuentren a su alrededor, deben accionar ciertos cuidados de primeros auxilios para evitar que la fractura de la cadera empeore y su nivel de gravedad sea comprometedor.

  • Inmovilizar la cadera: Cuando se presentan estos traumatismos, lo más esencial de todo consiste en no movilizar a la persona hasta que llegue la ayuda solicitada. Por ende, en este caso, es fundamental mantener inmóvil la zona de la cadera y sus partes contiguas.
  • Evitar que pierda mucho calor: Para ayudar al paciente, los individuos que tratan socorrerlo pueden arroparlo o taparlo para así prevenir que su temperatura aumente notablemente y pierda el calor corporal.
  • Vigilar sus constantes vitales: En la medida de lo posible, es importante supervisar el estado de la persona que ha sufrido el impacto. Ya sea tomando su pulso, comprobando que esté respirando con normalidad, evitando que cierre los ojos y se duerma. Es decir que, en definitiva, hay que confirmar que se encuentra consciente.
  • No se debe medicar sin la aprobación de profesionales: Ni para aliviar el dolor ni para atenuar los diferentes síntomas que manifiesta el afectado, este se tiene que medicar con fármacos de venta libre porque puede resultar perjudicial para su salud. Del mismo modo, tampoco es conveniente darle nada de comer o beber.

Tratamientos más indicados en una fractura de cadera

El paso más prioritario cuando se auxilia a una persona que ha sufrido una fractura de cadera tras su diagnóstico, se basa en aliviar el dolor. Normalmente, el personal sanitario realiza esto administrando analgésicos de forma intravenosa y por medio de la inmovilización de la extremidad afectada.

No obstante, habitualmente, las fracturas del fémur son tratadas con procesos quirúrgicos o cirugías que tienen como objetivo, reparar o reemplazar el hueso que presenta la rotura. Ya que, en la mayoría de los casos, los tratamientos conservadores o reservados presentan resultados desfavorables y por sus pobres esperanzas, incluso, tienden a aumentar las complicaciones en pacientes con diferentes condiciones.

Las operaciones que se practican para mejorar una fractura en la cadera son:

  • Fijar la fractura utilizando tornillos: Esto, permite unir las partes separadas por la fractura entre sí y para simplificar su unión, en ocasiones, se emplea una placa metálica.
  • Instalar una prótesis metálica: El objetivo de este tipo de cirugía consiste en sustituir la cabeza y/o el cuello femoral que este roto por medio de una prótesis. Siendo así, un procedimiento conocido como “reemplazamiento parcial de cadera”.
  • Colocar un clavo en el interior del hueso: Ofrece la posibilidad de conectar las dos porciones ósea que han resultado desligadas a causa de la la lesión. Por lo general, es un proceso que se practica cuando la fractura es baja.
  • Usar una prótesis de metal: Incluye cabeza y cuello del fémur junto con un acetábulo nuevo. Se refiere a un reemplazamiento total de cadera que, por defecto, se usa para mejorar la fractura cuando la cadera está muy dañada, debido a una artrosis crónica.

Rehabilitación después de una fractura de cadera

Rehabilitación después de una fractura de cadera

Posterior a la operación quirúrgica de un paciente con rotura en la zona de la cadera, este debe tomar un tratamiento con medicinas anticoagulantes. De tal forma, será posible evitar la formación de trombos en las venas de las piernas y también se disminuirá el riesgo del desarrollo de una embolia de pulmón.

Sumado a esto, es esencial iniciar una terapia de rehabilitación lo más pronto posible (generalmente, después de cumplirse las 24 horas tras la intervención quirúrgica). Durante este proceso, el objetivo principal se fundamenta en conservar el nivel de fuerza anterior a la fractura para mantener la movilidad y evitar la pérdida de tono muscular. Por medio de esto, el paciente podrá obtener el restablecimiento de la capacidad para caminar, tal y como lo hacía antes de sufrir la lesión ósea.

Además, con el fin de que no se desencadenen complicaciones como las úlceras por decúbito (o escaras) al permanecer acostado en la misma postura, se recomienda que el paciente se siente sobre una silla para reducir este riesgo e inclusive, facilitar la posición erguida. También se debe animar a la persona a sostenerse sobre la pierna sana para que esta no permanezca rígida y por supuesto, debe hacerlo con la ayuda de otra persona.

Una vez se cumplan los 4 u 8 días después de la intervención, es preciso efectuar ejercicios de rehabilitación, mientras el paciente logre soportar todo el peso de su cuerpo en la pierna lesionada sin mostrar malestar o desequilibrio.

Por último, el individuo afectado tendrá que practicar diferentes medidas de cuidados para evitar complicaciones y futuras lesiones, durante uno a tres meses consecutivos como mínimo. Dichas medidas tienen que centrarse en fortalecer los músculos de la pierna impactada, realizar esfuerzos permitidos y no sobresaturar su capacidad, evitar ciertas acciones y actividades que puedan volver a comprometer la parte de la cadera fracturada.

Métodos de prevención para evitar la rotura de huesos de cadera

Vale la pena destacar cuáles son las mejores formas de evitar u obstaculizar el desarrollo de una fractura ósea de esta tipo y aquí, especificamos las más importantes:

  • Realiza actividades físicas de manera paulatina y consecutiva: Por naturaleza, el ejercicio es capaz de incrementar la cantidad de hueso, tonificar los músculos y fortalecer las articulaciones. De tal modo, disminuye los peligros de sufrir una caída que desencadene una rotura ósea de cadera. A la hora de iniciar con este hábito, es esencial realizarlo de forma gradual para evitar sobreesfuerzos y de manera constante para poder acostumbrar al cuerpo.
  • Ten una dieta sana y equilibrada: La ingesta de alimentos saludables es fundamental para que el organismo revele un óptimo funcionamiento en general. Tomando en cuenta que, el consumo apropiado de calcio y vitamina D es vital para conservar la salud de los huesos, sobre todo a lo largo de la vida adulta. Por ende, debes considerar los suplementos vitamínicos ricos en estas sustancias y/o comer lácteos y sus derivados, pescados, vegetales de hoja verde, etc.
  • Evita los problemas de tipo nutricional en tu organismo: También es conveniente hacer todo lo posible por eludir un peso corporal bajo y evitar la obesidad. Dado que, estas son condiciones que aumentan los riesgos de sufrir una fractura en la cadera.
  • No practiques malos hábitos como fumar y beber alcohol en exceso: En vista de que, el tabaco favorece el desarrollo de la osteoporosis que es uno de los principales móviles de este tipo de roturas. Además, el alcohol tiende a causar pérdida de hueso y generar confusión o desorientación en las personas (lo cual, suscita las caídas).
  • No uses medicamentos por un tiempo alargado: En la mayoría de los casos, cuando un individuo se somete a ciertas medicaciones por mucho tiempo, esto tiende a reducir la cantidad de hueso en su cuerpo y así, es más fácil que se propaguen los desgarros. Por lo general, la heparina, los corticoides y algunos antiepilépticos.
  • Visita de forma recurrente al médico: Si sufres ciertas patologías que pueden fomentar las fracturas óseas en la cadera, es importante contar con la valoración clínica que corresponde para someterse a un tratamiento lo antes posible. Ya sea una evaluación del estado mental, evaluación visual y su corrección, evaluación de la marcha y los trastornos del equilibrio, supervisión y cura para la osteoporosis, etc.
  • Haz todo lo posible por prevenir las caídas en tu hogar o sitio de trabajo: Para esto, normalmente, se recomienda practicar lo siguiente: mantener un alumbrado adecuado en todo el sitio, retirar las alfombras que se mueven con facilidad, no dejar cables que favorezcan los tropiezos, evitar las superficies resbaladizas (suelos recién mojados, recién encerados o con derrames de cualquier líquido/restos de comida, por ejemplo), usar alfombras que sean antideslizantes, instalar pasamanos en los dos lados de las escaleras, colocar a tu alcance las cosas que empleas con frecuencia, mantener linternas a la mano en caso de un corte eléctrico y dejar los muebles en su lugar habitual.

Referencias

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