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Tratamiento de lesiones deportivas en el ciclismo

En el mundo del ciclismo podemos sufrir innumerables lesiones, la mayoría de ellas leves y se pueden solventar con un poco de fisioterapia y reposo, pero cuando estos tratamientos fallan tenemos que vernos la cara con el temible bisturí y entrar al quirófano para poderlas subsanar.

En este artículo conocerás cuáles son los tipos de lesiones más comunes, y los procedimientos quirúrgicos a los que un ciclista puede verse obligado a recurrir cuando estas lesiones no pueden ser curadas por la vía natural.

¿Cuáles son los tipos de lesiones y dolores más comunes cuando hacemos ciclismo?

¿Cuáles son los tipos de lesiones y dolores más comunes cuando hacemos ciclismo?

Llevar una bicicleta que no va con tu contextura es la principal razón por la que tu cuerpo sufre y se lesiona a corto, mediano y largo plazo. Cada bicicleta tiene la posibilidad de ajustarse a tu medida, sin importar si eres muy bajo o muy alto, lo que siempre va ser importante es que estés cómodo y preparado para pedalear sin sufrir lesiones como las que te mostramos a continuación.

  • Mononeuropatía: Es el daño en un solo nervio, en el caso del ciclismo el nervio cubital que va desde el hombro hasta la mano. Este nervio ayuda en el movimiento del brazo en sí, así como el movimiento de la muñeca y los dedos. Se genera por una sobrecarga de fuerza al tomar el manillar, bien por el peso del ciclista o por mantener la mano cerrada con mucha presión. Comienza con un hormigueo en la mano y se soluciona con reposo y ejercicios para los dedos.
  • Dolor lumbar: En personas promedio, un dolor lumbar se debe a problemas en el sistema músculo esquelético, pero en un ciclista se debe a asimetrías en sus piernas o al ejercer una fuerza asimétrica en el pedaleo. Quizás el sillín está muy elevado o el dolor se da por un desgaste en la rodilla. Cuando los músculos de la rodilla están agotados, el cuerpo se inclina más hacia adelante y hay más presión sobre la zona lumbar.
  • Neuralgia del nervio pudeno: Este mal se caracteriza por un dolor crónico en el nervio pudeno que conecta el periné y los genitales. Cuando comienza el dolor, se debe revisar la configuración del sillín de la bicicleta para mejorar la posición de la columna. También puede estar asociado con una disfunción pélvica que el deportista no el entrenador no hayan detectado.
  • Rodilla de ciclista: Es una lesión en la articulación femoropatelar, que se encuentra entre la rótula y el fémur. El reposo por sí solo no es suficiente, se debe emplear un tratamiento fisioterapéutico para volver a entrenar los músculos. En casos más severos, se emplean antiinflamatorios inyectados.
  • Pie caliente: Es un síndrome que se siente en la planta del pie, en el dorso de ellos, incluso en el tobillo y en la parte posterior de la pierna. Se produce por la compresión de los nervios contra los metatarsianos por apoyar mal el pie en el pedal. Y como ya hemos comentado, se soluciona con un cambio en la posición del cuerpo.
  • Condromalacia rotuliana: Se trata de un desgaste que se registra en el cartílago rotuliano, por una presión entre la rótula y el fémur. Como la rótula se mueve levemente hacia el lado externo, la parte interna se inflama por la presión sobre ella. Con esta lesión llega un fuerte dolor en la parte anterior de la rodilla, una sensación de rigidez y una dificultad para extender la rodilla. Es ocasionada por el movimiento repetitivo de pedalear durante largas distancias.
  • Sobrecarga cervical: Comienza como una molestia, luego un dolor leve que puede pasar a ser crónico. Se debe al esfuerzo del ciclista por mantener una misma posición. Es la tensión excesiva de la zona del cuello, especialmente en los nervios, músculos y vértebras de la zona cervical. Aunque parezca complejo, el ciclista debe pasar la mayor parte de su tiempo relajado sobre el sillín, la tensión en el cuerpo es el origen de este mal.

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¿Cómo aplicar el método RICE para tratar las lesiones de primeros auxilios en el ciclismo?

Existen muchas formas de lesionarse y creer que será algo muy pasajero, pero al no prestar la atención debida puede afectar gravemente las articulaciones hasta que la recuperación sea cada vez más lenta. Por eso debes saber cómo aplicar el método PRICE para primeros auxilios en el ciclismo.

  • Protección: Se debe detectar que hay una posibilidad de lesión y lo mejor es detener la actividad para vendar suavemente el área. Con esto evitamos que nuestros movimientos naturales dañen más los tejidos. Se emplean vendajes comunes, órtesis y entablillado de ser necesario.
  • Reposo: Más que “no hacer nada”, es mantenerse calmado y no hacer movimientos bruscos para que los tejidos tengan oportunidad de regenerarse por su cuenta sin necesidad de medicamentos o intervenciones invasivas. A mediano y largo plazo, puedes realizar ejercicios leves y recomendados por tu especialista, siempre que haya una evolución favorable en la lesión.
  • Hielo: Es la terapia con el uso del frío, este sirve para regular la cantidad de sangre que pasa por la lesión, así el dolor, el edema y la inflamación van cediendo de a poco. Recuerda que el método PRICE solo es recomendado en casos de lesiones de tejidos blandos.
  • Compresión: Existen vendajes elásticos que son ideales para ayudar a bajar el dolor y la inflamación, sin embargo estos no deben ser utilizados para tratar de ocultar un malestar muscular. El propósito es disminuir la irrigación de la sangre en el área lesionada. No debemos hacer mucha presión sobre ella, no queremos bloquear completamente el flujo sanguíneo.
  • Elevación: Combinado con la compresión y el hielo, seguro podrás controlar la lesión cuando esta es leve. Se trata de subir la pierna o el brazo por encima del nivel del corazón, así usamos la gravedad como aliada para atacar el dolor y la inflamación.

Tratamientos quirúrgicos para curar las lesiones graves o crónicas en ciclistas

Tratamientos quirúrgicos para curar las lesiones graves o crónicas en ciclistas

Bien sea porque no prestamos atención a la dolencia, porque la lesión desde el inicio fue crónica y porque recibimos una mala atención primaria, hay lesiones que van a requerir tratamientos quirúrgicos.

Lesiones en hombros y brazos

Las lesiones en esta extremidad suelen ser leves y rara vez requieren de una hospitalización por cirugía, pero cuando los tratamiento no invasivos fallan, optar a operaciones es inevitable.

  • Liberación del Túnel Carpiano: El Síndrome del Túnel Carpiano es la mononeuropatía más frecuente, cuando no es posible sortear una operación. Con esta operación se corta el ligamento que cubre el túnel carpiano para aliviar la tensión y el dolor.
  • Reparación del Manguito Rotador: Se trata de una operación abierta, en la que se extirpa tramos de tendón o se repara cualquier daño en el conjunto muscular y ligamentoso del manguito de los rotadores. En caso de tener que sustituir ligamentos por injertos, se suelen usar instrumentos de fijación como tornillos o clavos.

Lesiones en espalda baja y lumbares

Las dolencias en la espalda baja son de las más comunes por la constante tensión a la que estos músculos se someten en cada ruta sobre la bicicleta. Cuando no son atendidas o los tratamientos convencionales fallan, la cirugía es la única alternativa para mejorar la calidad de vida del atleta.

  • Operación para lesión lumbar: Solo se llega a este extremo cuando las señales de dolor y molestia fueron ignoradas durante varios meses. Se procede a operar cuando la compresión de los nervios ya no permite una vida deportiva saludable. Es una intervención abierta y compleja que supone riesgos como daños a las vértebras.
  • Microdiscectomía: Con la se realiza una incisión pequeña en la parte trasera del cuello, esto preserva el movimiento natural de las vértebras. Es una intervención que también tiene riesgos, por eso es importante prestar atención desde inicio de las señales de dolor.

Lesiones en rodillas y piernas

Las piernas realizan más de la mitad del trabajo sobre la bicicleta, por ello es normal que semejante desgaste las afecte de tal forma que en cierto punto se requiera de cirugía para solucionar un problema.

  • Operación para la tendinitis en rodilla: Se trata de una operación para liberar la tensión de los tendones conectados a la rótula que puede ser mediante artroscopia, pero si el daño es demasiado grande posiblemente se proceda a reparar el tendón rotuliano con una operación abierta.
  • Operación para la condromalacia rotuliana: Después de aplicar fisioterapia y la inyección de plasma rico en plaquetas, debería haber una mejora importante. Si la molestia persiste, entonces se pasa a una cirugía abierta para intentar reparar el cartílago dañado, aunque muchas veces se suele optar por una opción menos invasiva como la artroscopia.
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