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Lesiones deportivas de espalda y lumbares en el tenis

Las lesiones de espalda y lumbares en el tenis son de las más comunes que suceden en este deporte. La zona baja de la espalda es la que más suelen lesionarse los tenistas luego de las extremidades inferiores y superiores. Si juegas tenis de seguro alguna vez has sufrido de dolor lumbar al terminar una práctica.

En este post te mostraremos cuáles son las principales patologías de espalda en tenistas. Sigue con nosotros y conocerás de qué va cada una de ellas y cuáles son sus principales causas. ¡Comencemos!

¿Cuáles son los tipos de lesiones de espalda y zona lumbar más comunes cuando jugamos al tenis?

¿Cuáles son los tipos de lesiones de espalda y zona lumbar más comunes cuando jugamos al tenis?

Existen varias patologías de espalda frecuentes en el tenis y la mayoría se producen en la zona lumbar. Este deporte de raqueta implica movimientos de rotación, hiperextensión y flexión reiterativos de la columna. Realizar tales movimientos intensamente una y otra vez se considera un factor de riesgo para estas lesiones.

Cabe destacar que algunos creen que la práctica del tenis durante el crecimiento de los jóvenes juega un papel primordial en la etiología de estas lesiones. Esto no genera muchas expectativas cuando consideramos que generalmente los tenistas de élite han practicado el deporte desde su juventud.

A continuación, te mostramos las lesiones de espalda y lumbares más comunes en tenistas:

Lumbalgia

La lumbalgia no es más que el dolor producido en la espalda baja. Puede variar desde un simple dolor muscular hasta una sensación punzante o ardiente, con una duración de unos pocos días o semanas dependiendo de la gravedad. Además, esta dolencia puede empeorar con el movimiento (agacharse, caminar, pararse, entre otros) y extenderse hasta la pierna.

Puede desencadenarse por un esguince o deterioro de la columna vertebral. Sin embargo, muchas veces se atribuye a una contractura o sobrecarga muscular. Los movimientos del tenis que involucran la espalda baja al realizarse en exceso o con mala técnica pueden sobrecargar esta zona y causar lumbalgia.

Discos abultados o herniados

Entre las vértebras que forman la columna existen discos elásticos que funcionan como amortiguadores. Estos contienen un material blando (núcleo pulposo) recubierto por una banda elástica resistente (anillo fibroso). Cuando uno disco pierde su forma y parece estar hinchado hacia fuera de la columna sin romperse, se dice que está abultado. Por otro lado, un disco herniado es aquel cuya membrana ha sido agujereada o desgarrada.

Son de etiología degenerativa principalmente y uno de los factores de riesgo asociados es la realización de movimientos forzados de la espalda. Un disco herniado o abultado puede presionar o irritar un nervio adyacente. Esto causa dolor, entumecimiento y debilidad en la zona del cuerpo asociada a tal nervio. Si el disco afectado está en el cuello sentirás estos síntomas generalmente en hombro y brazo. Pero si se ubica en la zona lumbar los efectos se notarán en las piernas.

Esguince lumbar

Radica en el estiramiento excesivo o rotura (parcial o total) de los ligamentos presentes en la espalda baja. Causa dolor moderado o agudo en esta área que puede extenderse hasta las nalgas y muslos. Además, los pacientes con esta lesión presentan problemas para ponerse de pie, sentarse o inclinarse hacia adelante.

Puede originarse debido a una caída, golpe, accidente o movimiento inadecuado. Deportistas y personas en general que ejerzan habitualmente demasiada tensión sobre la columna son propensas a sufrir esta patología. Entre las disciplinas deportivas con mayor incidencia de esta lesión está el tenis.

Distensión lumbar

Consiste en el desgarro parcial o total de los músculos y tendones pertenecientes a la zona baja de la espalda. Resultan generalmente de movimientos forzados como el levantamiento de objetos pesados o torsiones repentinas de espalda. Por tanto es muy frecuente en deportes donde se realizan este tipo de movimientos, incluido el tenis.

Generalmente esta lesión ocasiona dolor lumbar repentino que puede agravarse al agacharse, estirarse, toser y realizar otros movimientos. Además, también puede ocasionar sensibilidad, espasmos e hinchazón en la zona afectada.

Fracturas por estrés de la columna vertebral

Una fractura por estrés de la columna se produce cuando una o más vértebras sufren pequeñas fisuras debido al uso excesivo. Son frecuentes en atletas debido al desgaste asociado al esfuerzo que realizan en cada juego o práctica. Se manifiestan como un dolor en la zona afectada de la espalda al practicar deporte o realizar ciertos movimientos.

Suceden usualmente en la zona baja de la espalda, especialmente en las vértebras lumbares L4 y L5. Igualmente, el sacro también suele sufrir estas pequeñas fisuras. Cuando la fractura se da en el pars interarticularis de una de las vértebras la lesión se llama espondilólisis.

Espondilolistesis

Radica en el desplazamiento de una vértebra respecto a la inferior. Generalmente se da en las vértebras L4 y L5 de la zona lumbar. Puede surgir debido a una espondilólisis, traumatismos, enfermedades (reumatológicas o degenerativas) o infecciones.

Uno de los síntomas usuales es dolor lumbar irradiado hacia los glúteos. Muchas veces la médula espinal y las raíces nerviosas pueden ser comprimidas. Esto último ocasiona dolor, rigidez y debilidad en piernas si la lesión se ubica en la zona lumbar.

Artrosis lumbar

Esta enfermedad degenerativa implica el desgaste del cartílago articular correspondiente a las vértebras de la zona lumbar. Causa dolor en la parte baja de la espalda, principalmente cuando se está en movimiento, que puede irradiarse a las nalgas y muslos. Además, también puede ocasionar rigidez, limitación de movilidad y compresión de raíces nerviosas.

Muchas veces no se conoce una causa directa de esta enfermedad, aunque se sabe que las personas de avanzada edad son más propensas a padecerla. Además del envejecimiento, algunos factores de riesgo asociados son: obesidad, uso repetitivo, estrés mecánico importante, genética y lesiones.

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¿Cómo aplicar el método RICE para tratar las lesiones de espalda en tenistas?

El método RICE es un protocolo que podemos aplicar para tratar lesiones agudas de espalda comunes en el tenis. Cada letra que compone su nombre corresponde a las iniciales (en inglés) de los cuatro pasos de esta metodología. Estos pasos son: reposo (rest), hielo (ice), compresión (compression) y elevación (elevation).

Además de este método podemos encontrar otros en la literatura, tal es el caso de la metodología PRICE. Esta realmente es una actualización del protocolo RICE, aunque menos conocida, que agrega un paso nuevo: protección (protection). Ambos protocolos están diseñados para el tratamiento de lesiones en la fase aguda, durante las primeras 48 o 72 horas después de haberse presentado.

Aquí te mostramos los pasos del protocolo PRICE para tratar lesiones agudas de espalda en el tenis:

  • Protección: Es la primera etapa y consiste en proteger la zona lesionada, en este caso, la espalda. En este sentido, las actividades deportivas y movimientos lesivos quedan prohibidos. Es recomendable el uso de inmovilizadores como ortesis para espalda.
  • Reposo: Seguidamente se debe suministrar el debido descanso (generalmente por 48 horas) a la espalda. Es importante realizar movimientos que no dañen al paciente para evitar la rigidez.
  • Hielo: En este paso se aplica crioterapia para aprovechar las propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antiespasmódicas del frío. Solo debes colocar una compresa fría sobre la zona lesionada de la espalda en sesiones de 20 minutos como máximo. Puedes realizar entre 6 u 8 sesiones diarias.
  • Compresión: Debes comprimir la lesión para otorgar firmeza y promover la circulación, ayudando a desinflamar. En esta etapa puedes usar una banda de compresión para espalada o una venda flexible que permita realizar movimientos seguros. No aprietes demasiado o cortarás la circulación.
  • Elevación: Este paso está indicado especialmente para lesiones en las extremidades superiores e inferiores. Consiste en elevar el miembro afectado por encima del nivel del corazón. Por ende, debe omitirse en caso de lesiones de espalda.
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